Brayan Dante Cano Aranda


El hombre metálico ( Brayan Dante Cano Aranda)

El hombre metálico

Solo se alcanzaba a escuchar el penetrante estruendo de balas y cañones. En aquel momento yo me encontraba sumamente aterrado.

“Mi nombre es Matías y esta es mi historia”:

Me encontraba en la guerra de Rusia, Japón, EUA. Francia y México. Esta guerra era conocida como “El ojo” o “la tercera guerra mundial”. Jamás supe porque le llamaban el ojo. La cual había empezado por un simple insulto, un escupitajo que el rey de Francia le lanzo al presidente de EUA.
Yo estaba sucio y apestoso, era una especie de hedor tan asqueroso, una combinación entre sudor y sangre. A unos pocos metros de mí vi un hombre caído que apenas podía respirar, a punto de morir, la pregunte que porque estaba en esta guerra, y me contesto:

“¿por que estoy en esta guerra? Ja, ja, ja. Una mejor pregunta seria ¿porque no estar en esta guerra? ¿No crees? Estoy aquí porque no tengo otra cosa más importante que hacer, todos los días me levanto y me despierto solo en mi casa. ¿Esa es una respuesta para ti?” (dijo jadeando)

Solo me le quede mirando fijamente a esperar que diera su último suspiro. Nunca supe su nombre
Cuando en ese instante por la adrenalina y el temor, sentí algo tibio en parte de mi entrepierna, alcance a notar que escurría un líquido amarillento de mi pantalón, orina, y que caía salpicando aquel suelo tan áspero lleno con la sangre de hombres caídos. Tome municiones y armas para tratar de protegerme.
A lo lejos alcance a notar una trinchera, lo suficientemente grande para ocultarme en ella. Fue cuando decidí poner mi vida en juego y correr. Corrí con tal desesperación que note que de mis ojos escurrían pequeñas gotas de agua salada.
Un poco antes de llegar sentí una pequeña brisa en mi pantorrilla izquierda, un escalofrío recorrió todo mi ser, sentí como se erizaban todos los cabellos de mi cuerpo y en ese momento deje de escuchar sonido alguno.
Fue cuando empecé a sentir un dolor intenso. Pero aunque no lo crea para mi ese fue un momento de gloria,  más alto que yo.

Para cuando recobre la memoria estaba recostado cómodamente en un cuarto de hospital en Tala Jalisco, note que ya no estaba sucio y el hedor se había ido además de que ya empezaba a cicatrizar mi herida.
Me di cuenta de que como ya había salido de batalla debía empezar a planear mi nueva vida y a lo que debía dedicarme.
Cuando Salí del hospital lo primero que se me vino a la mente fue ir a mi casa y estar con mi esposa e hijos.
Cuando llegue a mi hogar note que no había nadie. Pasaron los días y no llegaba nadie. Fue cuando empecé a preocuparme, trate de buscarlos, preguntándoles a mis vecinos que si los habían visto o a donde se habrían ido, a lo que ellos contestaron que nunca viví con alguien y que siempre fui muy reservado, pero me negué a lo que me habían dicho, también busque información en registros civiles. Pero me contestaron algo que ahora, realmente me preocupo, me dijeron que ni mis hijos, ni mi esposa alguna vez existieron. Incluso fui con las autoridades, pero no pudieron encontrar nada.
Me dijeron que tal vez podía padecer de una enfermedad que provocaba ver a personas y lugares que jamás existieron, era algo llamado esquizofrenia
Trataron de hacerme entender que necesitaba atención profesional. Yo me negué en varias ocasiones, hasta que entraron a mi casa, me tomaron por la fuerza y me inyectaron un sedante para osos en la pierna.
Para cuando desperté nuevamente estaba en la cama de un cuarto de hospital, pero no era cualquier hospital, era un hospital de la Ciudad de México, donde atendían a personas que estaban locas, o como yo escuchaba que decían los doctores, un manicomio.
Lo que yo no entendía era porque me encontraba ahí, yo sabía que yo no estaba loco.
Conocí a dos personas muy interesantes, uno se llamaba Andrés y al otro le decían B-Todd. Me socialice con ellos y me contaron sus historias. Andrés asesino a su esposa e hijos y B-Todd había tratado de suicidarse frecuentemente con quien por cierto llegue a compárame.
Un día llego a mi cuarto un doctor muy joven llamado Sebastián con un rostro que no pasaba los 25 años. Me dijo que le platicara todo. Yo le respondí:

-Todo, ¿de que?
-si, cuéntame todo lo que te a sucedido.

Entonces le conté todo, desde “el ojo”, hasta como llegue al manicomio.
El me miro fijamente y dijo:

“¡No hubo ninguna guerra, jamás te dieron un tiro y nunca tuviste familia!”

Eso me puso realmente enfermo y furioso. Al instante avente la mesa que estaba entre nosotros y empecé a asfixiarlo con tal fuerza que casi lo asesinaba. Los guardias que estaban en la puerta me detuvieron y sacaron a aquel joven doctor llamado Sebastián.
Yo estaba tan deprimido que decidí terminar con mi vida. Con mis puños destroce el cristal de la puerta de mi cuarto, y con un fragmento de vidrio que había caído al suelo empecé a triturar mi muñeca izquierda tratando de cortar algún canal importante. En un abrir y cerrar de ojos la respiración se me fue, alcance a notar como una enfermera entro a aquel cuarto, y me vio a mi tirado en el suelo como un pobre animal, desangrándome, al instante comenzó a gritar.
Y por una segunda vez consecutiva me salve, sino, no estaría aquí contándoles esta historia. Pero desde luego había perdido parte del brazo izquierdo.
Eso me llevo a la locura y desde ese día empecé a planear como me escaparía de aquel lugar. Les pedí ayuda a B-Todd y Andrés, ellos dijeron que me apoyarían. Hasta que finalmente llego el momento.
Sin que un guardia se diera cuenta tome su arma y la escondí debajo de mi cama.   Al siguiente día comencé a tirar todo lo que había en mi cuarto hasta que llame la atención, un guardia se acerco lentamente hacia mi cuarto y cuando finalmente entro, B-Todd estaba esperándolo tras la puerta de mi cuarto con una bolsa de plástico. Cubrió su cabeza y no lo dejo hasta que lo desmayo. Salimos corriendo mientras Andrés trataba de detener a los guardias. Cuando íbamos en el segundo piso, le dispararon un dardo tranquilizador a   B-Todd, por lo cual tuve que seguir yo solo. Cuando al fin iba a salir me tope con Sebastián en la puerta, Traía consigo un bat de metal. Yo le apunte fijamente a la cabeza, pero antes de disparar el tiro. Me dio un golpe tan certero en el cráneo con aquel bat, que enseguida caí.
Según las noticias yo era un loco asesino despiadado. Incluso me llegaron a comparar con Charles Manson. Pero yo sabia que no era ningún asesino.
Y si, al parecer ni mi esposa, ni mis hijos alguna vez existieron. Y efectivamente tenia es enfermedad llamada esquizofrenia. Lo raro es que hasta ahora no he vuelto a alucinar a mi familia.
Me sacaron de aquel lugar tan siniestro ya que no era seguro tenerme ahí, me trasladaron al reclusorio norte y me sentenciaron a 17 años tras las rejas injustamente. Bueno, no tengo nada más que contar, solamente que ahora tengo sueño y me voy a dormir.

Buenas noches.
FIN

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3 comentarios to “Brayan Dante Cano Aranda”

  1. agustin 20 marzo 2009 a 22:58 #

    ta perron ese describiste muy bien los momentos ademas de que el nombre es “de fenomenos”

  2. bien perron 15 mayo 2009 a 22:33 #

    ************************************* la historia tenia muchos hoyos, y el personaje principal era unidimensional… Pero fue el mejor escrito que eh leido en mi vida y facilmente se podria comparar con Edgar Allan Poe o Stephen King.

  3. marìa josè soledad 30 enero 2010 a 13:05 #

    De injusticia esta plagado el mundo, creo en la inocencia de Matìas , creo en lo que el cree, estoy segura que tiene una linda y buena esposa y unos lindos niños que lo esperan inpacientes en algùn lugar del planeta; talvez Matìas lleva en su organismo un chip para misiones secretas, y no es conveniente que te reunas con la familia, no confies en nadie ni mèdicos ni Psiquiatras, menos en una psicòloga llamada Esperanza, de Esperanza solo lleva el nombre, lo malo que hay en Sebastiàn y Esperanza es que son demàsiado jòvenes e inexpertos para darse cuenta que, lo que decimos es verdad, ellos juegan con nuestros miedos, jamàs demuestres miedo, busca a tu familia, tu no estàs ni loco ni tampoco eres un asesino despiadado, solo eres como yo un incomprendido, un revelde de este putrefacto sistema, que nos quiere hacer creer que somos lo que de verdad no somos ni seremos .

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