Marcelo París


En este caso se trata de la primera parte de un libro

Naverdell 1ra parte – (link para descargar) -Libro – PDF Acrobat

NAVERDELL

Paris de Paris
LIBRO 1
Primera parte
Camino Al Castillo De Naverdell
Capítulo I


SITUACIÓN GENERAL

Imagínate que puedas mirar el mundo desde afuera y que lograras ver con un telescopio el sufrimiento de miles de personas que padecen por culpa de la guerra, el hambre, la enfermedad, etc. Y que pudieras darte cuenta de cómo el núcleo fundamental de nuestra sociedad está desapareciendo a vista y tranquilidad de todos nosotros. Las guerras y el abuso de los recursos naturales están asesinando nuestras vidas y la de nuestros hijos. Uno de los impactos que el uso de combustibles ha producido sobre el medio ambiente terrestre ha sido el aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. Esto significa la destrucción de nuestra capa de ozono. Lo significativo de este cambio es que puede provocar un aumento de la temperatura de la Tierra a través del proceso conocido como efecto invernadero. El dióxido de carbono atmosférico tiende a impedir que la radiación de onda larga escape al espacio exterior; dado
que se produce más calor lo que produce que la temperatura global de la Tierra aumente.
Para que hablar de las guerras. Múltiples conflictos bélicos, de menor envergadura pero presentes en diversos países, destruyen la vida de millones de personas en la actualidad. Pareciera que los grandes lideres de los países desarrollados no saciados por el desarrollo que han alcanzado, estuvieran contaminados por alguna fuerza que los obsesiona por querer tener mas poder y riquezas. Lo anterior genera el nacimiento de grupos o movimientos, que carentes de ideologías de un sistema democrático no hacen otra cosa mas que atentar contra la moral, seguridad social y el orden público, ya que luchando contra sus gobiernos, no hacen otra cosa mas que sustentar sus puestos como jefes de una nación. Como resultado de esto verás a estos grupos precisando el tan anhelado combustible. Hay que comprar armas, municiones y pagar a los soldados, lo que exige estrategias de autofinanciación. Los recursos económicos se obtienen del saqueo, la apropiación de la ayuda internacional, los vínculos con el narcotráfico, el establecimiento de redes mafiosas y el control
de los recursos naturales, entre otras prácticas instauradas.
Desde Perú a las montañas de China, pasando por Afganistán y Oriente Próximo, casi todas las guerrillas utilizan el gran comercio internacional de narcóticos para sufragar sus gastos bélicos.
¿Qué le pasa a nuestro mundo?. Vemos como África, con una población aproximada de 900 millones repartidos en 54 estados diferentes es la zona más pobre del mundo.
Según el Banco Mundial, 34 de los 48 países con menor nivel de vida del planeta pertenecen a este continente y sus umbrales de pobreza han empeorado en los últimos 25 años. Más de 300 millones de personas viven con menos de un dólar al día, 30 millones de niños menores de 5 años sufren desnutrición y el 43% de la población no tiene acceso al agua potable. La sequía y sus consecuencias, tales como hambruna y enfermedades, y el deseo de encontrar una vida mejor, ha estimulado la emigración. Casi 500.000 africanos han abandonado anualmente el continente durante los últimos cinco años. La
ONU estima que alrededor de 17 millones de africanos viven fuera de su lugar de origen. Por otra parte América sufre el narcotráfico y represión indígena. Colombia se ha convertido en una nación aterrorizada por la guerrilla, los paramilitares, el narcotráfico y la delincuencia.
Desde pequeños has conocido de aquellos combates o guerras que pudieron lograr la independencia de tu país y supuestamente el resultado de estos sería el comienzo de una nueva vida para sus habitantes. Pero porqué estos millones de sacrificios a través de la historia pareciera que no nos han servido para entender el verdadero motivo por el cual estamos en esta tierra. Será que nuestros lideres no comprenden la contingencia de su pueblo, o que están enredados en un sistema económico globalizado, donde un grupo minoritario puede disfrutar de ciertas riquezas materialistas mientras otro vive en un concierto de hambre y luchas.
El tiempo se agota para el mundo y pareciera que ya no hay mas esperanza, pero te voy a contar una buena noticia. Primero busca un lugar donde puedas estar tranquilo y solo, lejos del ruido y las personas y entérate de esto, ya que algo está por pasar.
Capítulo II
EL ENCUENTRO
En un lugar del mundo del año dos mil siete, en una tierra lejana llamada Chile. Un hombre solo y pálido, débil, ojeroso y cansado, de contextura delgada y moreno. Un metro setenta de estatura y ojos café. Se encontraba solo en una habitación helada y antigua a mas de doscientos kilómetros de cualquier alma. Empezaría a nevar y a sentir el terrible hielo que corría desde su cuello hasta su cintura, en aquella abandonada y lejana cabaña que visitaba hace mas de veinte años junto a su familia, en esos tiempos cuando no se veía tanta televisión y los juegos eran más relacionados con la imaginación y con la naturaleza.
Tres hermanos se divertían como si fuera un verdadero parque de diversiones en aquel lugar tan desolado en la cordillera de los
Andes al interior del volcán Calbuco en la x región de los lagos.
Su Padre siempre les inculcó un método disciplinado para los estudios y generalmente para todas sus tareas, pero que en realidad nunca le dieron mayor importancia. Siempre lo miraban como el gran General de sus alocados juegos de aventura.
Su Madre era una mujer normal preocupada de casi todos los quehaceres del hogar, bueno casi todos, ya que era un poco desordenada en lo que al horario de la comida respecta. Eso siempre fue un motivo de discusión con su esposo, ya que el venía de una familia muy conservadora y eso él lo traía muy fuertemente. Generalmente le bromeaban llamándolo “viejo machista” entre sus compañeros de trabajo y amigos. Prefiero ser machista que “mandoneado”, respondía sonriendo siempre ante esas burlas.
Visitaban su cabaña una vez al año para las vacaciones de verano, donde era casi imposible rehusarse a tan divertido viaje. Solo era la mamá que ha regaña dientes venía a ese lugar, mas por sus hijos que por ella. Tenía que ser así, ya que estaba acostumbrada a su casa en pleno centro de Santiago, donde su ubicación rodeada del más llamativo comercio, le era paseo obligado de todos los días por esas tiendas de ropa y adornos. No eran de mucho dinero, mas de clase media
esforzada, lo que significaba que eran muy organizados al momento de comprar cualquier cosa.
Mientras Cristóbal iba subiendo esas escaleras de madera vieja y media húmeda, recordaba su feliz niñez cuando bajaba corriendo con sus hermanos y saltaban desde los peldaños de madera al piso, salto que más de alguna vez nos ocasionaría alguna herida y el reto de su mamá.
Con Jorge y Bernardo, sus hermanos mayores, cuando eran pequeños, se internaban al bosque que rodeaba su cabaña, llegando siempre hasta el límite demarcado por una cerca de madera. Este bosque de características de mucha vegetación y árboles de mucha altura, era el teatro perfecto para que la imaginación de cualquier niño, disparara aventuras y sueños.
Con el tiempo comenzaron a crecer y a darse cuenta que cada uno de ellos seguiría un destino diferente. Jorge se convertiría en un prestigioso médico pediatra y Bernardo crecería como un Militar profesional de carrera, pero el puesto de oveja negra de esta familia caería en Cristóbal.
Como si fuera un acuerdo de su destino, todo lo que emprendiera sería un desastre que lo marcaría siempre. Encontrar a su amada
esposa con otro hombre, haber sido despedido de diferentes trabajos, caer en la ruina económicamente y rematado sus bienes en pública subasta, lo convencían más de la decisión que había tomado de abandonar la vida. “Eres demasiado joven” le dijo el psicólogo, tienes apenas veintisiete años y una vida por delante.
A pesar de sus visitas al medicó, Cristóbal no lograba entender como a la edad que tenía llevaba sobre sus hombros tantos problemas y fracasos. Su notable angustia era el reflejo de su rostro y la arrastraba a todas partes o a personas que conociera.
Al llegar la noche, es sorprendente ver el noticiero y encontrase con un mundo negativo lleno de guerras, muertes, enfermedades, ó Dios, en que lugar nos tienes, porqué permite tanta crueldad en esta tierra que nos diste. Pareciera que la lucha de Cristóbal por sus objetivos personales, no tendría ningún sentido. Como que de pronto sus Padres ya no la llamaban tanto y solo compartía algunas veces con sus hermanos, pero últimamente las visitas comenzaron a disminuir, puesto que no le gustaba sentirse observado como fracasado, aún no se lo dijeran.
Tomó la decisión de viajar después de no superar ningún problema a esa cabaña aislada de todos los problemas, ruido, cuentas, explicaciones, etc. Había algo en esa cabaña
que le atraía desde que era un infante, quizás algún recuerdo en la punta de sus recuerdos que le quería decir algo, pero que no lograba comprender.
En todo caso era el lugar perfecto para despojar su vida del privilegio de respirar y entrar al mundo de la oscuridad.
Mientras Cristóbal seguía subiendo esa escalera vieja y húmeda, escuchando el golpe del viento y la nieva en esas tablas que protegían las murallas de su antigua cabaña de veraneo. Solo él y con su sombra, estaban viviendo esa locura de estar tan lejos para olvidarse del mundo aquel que tantas veces los había defraudado. Un frasco de veneno guardado en su bolsillo derecho, hacía eco en sus oídos para recordarle que no podía perder más tiempo para emprender su viaje al famoso túnel oscuro.
Luego, un silencio total de todo lo que lo rodeaba, haría más solemne esta decisión ya tomada.
Al sentarse en ese suelo mojado, Cristóbal llevó su mano al bolsillo y sacó el frasco, abriéndolo y haciendo un flash-back desde el engaño de su mujer hasta su ruina económica, se bebió en solo sorbo todo el veneno, quizás arrepintiéndose en la última gota, pero ya era demasiado tarde.
Comenzó a llorar mientras le ardía fuertemente el estómago cayendo tieso en el piso de su cabaña, lugar que sería el principio de esta gran aventura.
Mientras Cristóbal yacía en el suelo, comenzó a tener un sueño, que más bien perecía pesadilla.
Eran gritos de marineros que luchaban en un combate al parecer arriba de una embarcación, pero lo más raro de todo esto, es que estos marinos tenían vestimentas muy antiguas o algo extrañas. Todo lo anterior en medio de una lucha entre corsarios, ingleses y piratas, todo esto parecía sacada de una película de aventuras.
Luego empezó a sentir que ese sueño se desvanecía y que una fuerte luz iluminaba sus ojos detrás de esos parpados cerrados.
– ¡Oh!, que me pasa –pensaba Cristóbal, siento mi cuerpo tieso y helado, pero siento un fuerte calor en mi pecho. Trataré de abrir mis ojos para ver que está pasando.
Cristóbal, sin entender lo que estaba ocurriendo y haciendo un tremendo esfuerzo,
logró lentamente apreciar una figura extraña sobre su pecho.
Con asombro y fijando mejor su visión, se dio cuenta que sobre él, había un hombrecillo no más grande que la palma de la mano y de gran barba blanca sentado, mirándolo con una apacible detención.
Cristóbal sorprendido se desmayó de asombro por lo que habían visto sus tan racionales ojos y cayó nuevamente hacia atrás, golpeándose la cabeza contra las tablas frías y húmedas.
La nieve que entraba por la ventana y el frío que se hacía notar, comenzaron a desaparecer inesperadamente y un calor de hogar acompañado con la luz que proyecta una chimenea de maderos secos, comenzaron
a preparar el ambiente en la espera del despertar de Cristóbal.
Transcurrieron varias horas cuando Cristóbal abrió lentamente sus ojos creyendo despertar de un largo sueño.
– Que es esto –se preguntaba Cristóbal-. Donde estoy, que este lugar.
Levantándose de su cama, Cristóbal perdió el equilibrio y cayó nuevamente al suelo.
– ¡Dónde estoy! – Gritaba -¿Hay alguien acá?.
Al levantar la vista, Cristóbal logró ver una mesa con una especie de pan con un jarro que humeaba algo caliente. El hambre empezó a sentirse fuertemente con un dolor en el estomago, como si no hubiese comido hace varios días y en una forma enérgica, Cristóbal se levantó y aproximó a esta mesa a degustar con rapidez y a la defensiva de este alimento bien esperado. Mientras saboreaba esta tan esperada comida se mantenía alerta haciéndose una gran pregunta, -¿Qué estoy haciendo aquí, que es todo esto?
¡Hay alguien aquí!. –gritaba Cristóbal Mientras seguía comiendo.
El sueño comenzaba a rodear a Cristóbal y nuevamente se disponía a iniciar otro viaje al mundo de Morfeo, pero esta vez más placentero. Lentamente y con mucho cuidado sintiéndose todo el tiempo observado se
acurruco cerca de la ventana sentándose en el suelo y cerrando sus cansados ojos empezó a dormir.
Quien podría estar en aquella habitación sin ser visto y extrañamente tan pequeño. Lógicamente esto que estaba viviendo Cristóbal podrá ser parte de un sueño o una pesadilla, pero quizás era mucho más real de lo que Cristóbal podría crear en un sueño.
Luego de un profundo dormir, Cristóbal despertó nuevamente. Su rostro de extrañeza y asombro se esbozaba notoriamente. Al ponerse de pie, se dio cuenta que sobre el zócalo de la chimenea se encontraba una hoja un poco café que aparentemente contenía un escrito.
¿Será esta hoja alguna explicación de lo que me está pasando o del ser pequeño que se me apareció en la realidad o en mis sueños? –pensaba Cristóbal.
Comenzó a acercarse a la chimenea y en una forma rápida, pero alerta, tomó la carta y comenzó a leerla.
“Cristóbal: Se que estás totalmente sorprendido por todo lo que estás pasando y que no entiendes nada a tu alrededor sin ni siquiera tener una vaga idea de lo que podría estar ocurriendo. Darte un a explicación a través de esta carta solo podría crear mayor
confusión en tu mente hasta un estado de angustia que podría terminar en locura.
Con solo algunas explicaciones tendrías que cambiar todo lo que has creído hasta hoy y convencerte de una realidad más bella de lo que nunca imaginaste y una oscuridad temible de la que nunca antes creíste existente. Solo me queda partir por el principio y ese principio es presentarnos.
Recuerdas esos cuentos infantiles que alguna vez leíste donde aparecían criaturas como gnomos, duendes, uldras, elfos, enanos, etc. que acompañaban a los personajes principales en cuentos conocidos por la mayoría de todas las personas de tu mundo. Esas criaturas son reales y existen en una tierra paralela a la que conoces. Un mundo destinado a ser el sostén que permite que toda la evolución de tu mundo se realice día a día. Pero no voy a enredarte sin antes presentarme. Mi nombre es “Lohejtell Cuarto” y soy un gnomo de “Absdan” (tierra de gnomos de bosques nevados). Ahora camina en dirección hacia la chimenea y observa el sillón de cuero café oscuro quemado que se encuentra mirando al fuego, ya que en él me encuentro sentado en la espera en que Tú, armado de valor, te acerques a mí y podamos conocernos.
En ese instante recorría un frío y calor por todo el cuerpo de Cristóbal, sin saber que
no tenía más remedio que acercarse a ese sillón tan cerca, pero a la vez tan lejos. Lejos de poder imaginar si su estado de cordura podría permitirle creer lo que nadie quizás ha visto para poder contarlo. Entonces solo armado de incertidumbre y ansiedad, comenzó a acercarse a ese sillón a pasos lentos y temblorosos. Luego de un terrorífico avance colocó las manos sobre el respaldo de ese sillón, lo hizo girar en forma rápida quedando su rostro deforme de asombro por lo que estaba viendo.
Era un hombrecillo de aproximadamente veinte centímetros de alto vestido con una chaqueta color amarillo oscuro desgastado y unos pantalones azules. De gran barba blanca y de contextura gruesa. Su mirada era profunda casi hipnotizadora.
El asombro de Cristóbal era de una magnitud inimaginable. ¡Esto no puede ser! – Gritó Cristóbal, -¡esto no puede ser!, ¡por la cresta ándate, ándate, sale demonio, esto no puede ser.
Cristóbal aturdido con lo que sus ojos veían comenzó a correr como un caballo desbocado saliendo de la cabaña buscando el camino que lo sacaría de esa pesadilla.
Al internarse al bosque emprendió la huida desesperadamente, pero la nieve que
había retardaba sus pasos envolviendo su rostro en un angustioso pánico.
-¡Auxilio, auxilio! -Eran los gritos de Cristóbal que desesperadamente trataban de cruzar el laberinto de árboles que parecían observarlo y que se encontraban a su alrededor. El cansancio se empezó a notar a través del vapor de su respiración y cuerpo, pero peor fue cuando se sumaba a esta pesadilla una fuerte tos que apareció inesperadamente, agregando además a esta agonía, una tupida nevada que enmarcaba una confusión y una gran interrogante a todo lo que estaba ocurriendo en ese momento.
Pronto Cristóbal caería fruto del cansancio sobre la nieve con su rostro enterrado y sus manos sumergidas en este manto blanco que lentamente empezaba a cubrirlo.
Mientras Cristóbal se encontraba tendido en la nieve dispuesto a morir en este escenario de tanta locura, que solo quizás era el castigo divino por haberse despojado la vida, comenzó a escuchar a lo lejos un sonido de flauta en una melodía tan hermosa que lentamente lo motivó a ponerse de pié.
Que es esa dulce melodía de flauta que escucho, – Se preguntaba Cristóbal -¿De donde proviene, será algún niño jugando y que podrá ayudarme a llegar a un teléfono?.
Lentamente Cristóbal levantó su cabeza helada y mojada, ya que esa melodía cautivaría su posibilidad de encontrar socorro.
(Gritando Cristóbal) ¿Quién está ahí? ¿Hola? ¿Puede escucharme alguien?.
Con gran esfuerzo Cristóbal comenzaba a salir de esta profunda nieve y emprendió la persecución lenta de esta música que tanto lo cautivaba.
Al caminar entre medio de los árboles y pinos, llamaría su atención una estatua de mármol en medio en un sector mas abierto de este bosque. Una placa dorada centrada en la parte inferior, llamaría más su atención.
Rápidamente Cristóbal luchando contra la nieve, correría hasta ese lugar logrando comprender la forma de esa estatua. Era la figura de una mujer de unos tres metros de altura, que en su regazo izquierdo tenía afirmado a dos niños recién nacidos y en la otra mano una daga con la punta en dirección al cielo.
Una placa con un enunciado en un idioma desconocido que difícilmente Cristóbal podría entender.
En ese instante mientras Cristóbal observaba esta imagen, sorpresivamente desde atrás se escuchó una voz grave que dijo.
-“Naturella”, Cuándo volverás Naturella.
En un salto de espanto Cristóbal se dio vuelta cayendo sentado en la nieve asombrado
de la criatura que estaban viendo sus incrédulos ojos.
Esta criatura era un Minotauro (mitad hombre mitad toro, de barba negra, pelo crespo, de dos metros de altura y de imponente físico. )
-¡No me mates…, no me mates..! –gritaba Cristóbal tirándose de rodillas al suelo.
No te mataré, en realidad podría si quisiera, pero mi raza guerrera solo me permite luchar con quien tenga la fuerza de enfrentarme y no con seres tan pequeños.
-¡Por favor no me mates, no me mates. – Gritaba ya en estado de pánico y llanto Cristóbal.
– Que Duende tan duro, ¡No te mataré! –Respondía el Minotauro.
– Entonces que quieres, no tengo nada que darte – Asustado respondía Cristóbal.
– Solo quiero saber, de que pueblo vienes y por que andas por territorio Elfo.
-¡De que pueblo me hablas, ¿qué eres Tú?!…
– No seas tan imprudente duende y respóndeme lo que te pregunto.
– No entiendo nada, ¿no me vas a ser daño?.
– Estas agotando mi paciencia Duende. Dime o tendré que embestirte con mi fuerza.
– Ah, me vas hacer daño, ¡me vas a ser daño!, ¡Auxilio, auxilio!..-volvía a gritar con miedo Cristóbal.
-¡Ya cállate!. Hasta cuando tendré que soportar tu locura.
Y mientras Cristóbal y el Minotauro tenían una discusión, una voz extraña en tono de sabiduría, salía entre unos matorrales que se encontraban llenos de nieve.
-Es un humano mi amigo Beroom.
Y haciendo un giro rápido el Minotauro preguntaba en voz alta.
-¿Quién anda ahí?.
Y saliendo entre estos arbustos se asomaba Lohejtell.
– Soy yo amigo mío, Lohejtell.
Lohejtell es un Gnomo de bosque conocido en toda la flora y fauna, ya que su gran vocación es sanar y ayudar a plantas y animales enfermos. Por su chaqueta amarilla podremos saber que dentro de la escala de Gnomos, Lohejtell tenía el rango de “Guía”.
Los Gnomos Guías son contados con una mano, ya que ellos son los más sabios y conocedores de toda la historia de Naverdell, asesores de Reyes y consejeros de Palacio. Los Guardias que se encuentran a la entrada del Castillo de Naverdell, rinden honores presentando armas cuando un Gnomo “Guía” entra al Castillo.
– Que susto me diste, ¿conoces por casualidad a este duende?,- preguntaba Beroom.
Con incredulidad Cristóbal se preguntaba en voz alta.
-¿Que es todo esto?.
Y caminando por entremedio del Minotauro y Cristóbal el Gnomo Lohejtell comenzaba a hablar.
– Hemos esperado la llegada del hijo de “Naturella” durante mil años y ahora que ha llegado debemos presentarlo a los cinco Reyes de “Naverdell”.
Y entre una mezcla de risa e incredulidad el Minotauro replicaba.
– Como va ser este duende el hijo de Naturella si la llegada es la de un Guerrero y no la de un debilucho.
– Es un humano amigo mío, el hijo de Naturella ha llegado y ha venido para unir los cinco reinos y así finalmente salvar al mundo del desastre final.
– Tu crees amigo mío que este debilucho podría ser el escogido? -preguntaba Beroom.
– Ciertamente lo es, pero él no lo sabe.
-Ya sé lo que me está pasando –interrumpía Cristóbal –Ciertamente mi locura es real o estoy muerto y pagando mis errores en el infierno.
-Va a costar mucho hacerlo entender, contestaba Lohejtell -Pero el tiempo de viaje servirá para encontrar su verdadero destino.
Ciertamente Cristóbal no podía creer lo que sus oídos escuchaban ni menos lo que sus ojos veían, pero ya se encontraba resignado a enfrentar lo que le estaba pasando y de algún modo pensaba que en algún momento despertaría y que solo tenía que tratar que este sueño se mantenga como tal y no pasar a otra peor pesadilla.
Lohejtell conversaba largamente con Beroom, y Cristóbal sentado a los pies de Naturella no escuchaba ni entendía lo que platicaban.
De pronto Lohejtell se da vuelta y mirando fijamente a Cristóbal le dice:
Ha llegado la hora en que enfrentes tu verdad y tu destino.
– No entiendo nada duende.-respondió Cristóbal.
– Será difícil llevarte al Castillo de Naverdell, pero lo harás, ya que veo una gran fuerza oculta en tu alma y eso bastará para no abandonar la travesía. –exclamó Lohejtell.
– De que me estas hablando, Yo me tengo que ir a mi casa, no sé que me estas hablando, creo que te estás confundiendo de persona.
– Según el año lunar, ha llegado el día exacto en que el hijo de Naturella volvería a Naverdell para salvar a todas sus criaturas y por supuesto a toda la humanidad. Ese hijo eres tú querido Príncipe. Tú eres el hijo de Naturella el verdadero Mesías, futuro Rey de Toda Naverdell y si tienes alguna duda verás una señal o una marca de nacimiento que llevas contigo.
– Y cual es? –preguntó Cristóbal.
– Son tres dagas de sangre en el antebrazo derecho –respondió Lohejtell.
-¡Ha!, entonces estás equivocado duende, ya que no tengo ninguna marca, (mostrando el antebrazo) Mira, ¡mira.!
– Es cierto, no tiene ninguna marca.- dijo Beroom.
-Paciencia amigo mío Naturella se encargará de mostrarnos la señal. –replicó Lohejtell.
Sin más tiempo que perder y en una decisión ya tomada, se destinaron a partir el camino largo a Naverdell.
Mientras comenzaban esta travesía, Lohejtell no perdería más tiempo y comenzaría a contar la historia de Naverdell.
– Lohejtell:
Hace dos millones de años humanos, Existió una reina llamada Naturella, gobernando con paz, amor y armonía todo el mundo del que vez y el que no vez. Esta Reina era a su vez Gobernada por una fuerza más superior, una fuerza capaz de irrumpir en el tiempo para determinar las leyes que servirían de base para todos los ordenamientos de justicia y paz para todo tipo de civilización del universo. Lamentablemente muchas razas perecieron por una fuerza oscura y maligna que envenenando las mentes y corazones, era capaz de provocar el auto-exterminio total de toda la especie. Esta fuerza oscura y poderosa se llamaba Mobir, quien era temido hasta por la misma maldad. Naturella mantuvo lejos a esta temible fuerza, ya que la energía de su pureza que provenía del amor único que tenía sobre toda la tierra de los humanos y la tierra de Naverdell, servirían de escudo para evitar la llegada de este abominable ser.
Además permitió que nuestra energía positiva se traspasara al mundo de los humanos, siendo responsables que los cinco elementos de la vida, esto quiere decir; el crecimiento de las plantas, la vida en las aguas, la limpieza de los vientos, los nutrientes de la tierra y la bondad de los
hombres. De esta manera lograr un mayor apoyo que permita una mejor conjunción para la evolución de la especie humana. Para Naturella la flora y fauna eran muy importantes para el ser humano, lo cual siempre nos trasmitiría ese mensaje como un gran deber y responsabilidad que no podíamos descuidar. Para nosotros Duendes, Elfos, Uldras, Gnomos, Minotauros, etc. Por miles de años hemos mantenido esta gran misión con amor y bondad.
Un día, Naturella viajaría al mundo de los humanos para convencer a un Rey muy poderoso que desistiera de iniciar una batalla motivado por el poder de conquista con un Reino mas pequeño, enseñándole que esta batalla estaba envenenada por una temible y milenaria fuerza oscura llamada “Bogul” quién causaría el fin de ambos reinos y la devastación total de todo lo que conocía.
Bogul
Naturella luego de convencer al Rey Marco, logró salvar a los Reinos de este oscuro fin, enterrando en las profundidades de la tierra a Bogul en una larga y terrible batalla terminando con la oscura maldad que envenenaba a los hombres.
Naturella entendió que si había logrado penetrar este temible demonio, podría también intentarlo el peor de todos “Mobir”.
Al pasar el tiempo El Rey Marco, maravillado por la belleza de Naturella, abdicaría a su Reino para viajar a través de dos años y llegar por una de las tres puertas secretas que son abiertas cuando un arcoiris de Badum cae sobre una de ellas. Estas existen como portal entre el mundo de los humanos y Naverdell. Todo esto por amor y para ofrecer matrimonio a Naturella.
Naturella quién se había enamorado también del Rey, accedió a su propuesta, siendo el matrimonio más hermoso y lleno de magia que haya visto en nuestro mundo.
El Rey al estar en nuestro mundo se hizo inmortal y gobernó al igual que la Reina con armonía y justicia.
Pero el temor de Naturella se había hecho realidad, la llegada del temible demonio “Mobir” tenía a toda la mitad del planeta de los hombres sumidos en la locura y
en la auto destrucción. Faltaría poco para que la otra mitad del mundo fuera devastado.
Naturella y el Rey reunieron el mayor Ejército de hombres guerreros y de Naverdianos. Alrededor de 20.000 guerreros, todos ellos tenían en su poder una daga hecha por artesanos druidas, cuyo objeto era ser enterrado en el corazón de tan abominable demonio.
Fue una Batalla que duró siete días, pero que finalmente una daga empuñada por un valiente Fauno fue enterrada en el corazón de este horrible mounstro. Mientras este demonio iba cayendo al pantano de Songra, un horrible contacto visual entre éste y Naturella que no duro mas de diez segundos, hizo caer a la Reina de su corcel, desmayada. Inquietantemente el demonio reía tenebrosamente mientras desaparecía en el pantano. Todos cuantos observamos quedamos helados ante su risa sin explicación. Felizmente la Reina Naturella despertó en el Palacio, pero en su rostro se esbozaba una extraña preocupación por aquella mirada tan hipnótica de Mobir.
Pasarían 950 años para la gran noticia de la llegada del futuro Príncipe de Naverdell, ya que según el Oráculo de los Brujos de Connesis (Poderosos Magos que habitan al interior del bosque mas frondoso y
que solo pueden ser vistos cada dos años, momento que salen cubiertos en una capucha oscura y sin mostrar su rostro escriben un mensaje en las estrellas.) Mensaje que posteriormente es descifrado por los asesores de la Reina. Bueno nosotros los gnomos también podemos descifrarlos. Ese mensaje entregado antes del nacimiento, prefijaría al futuro Rey que reemplazaría a sus padres para gobernar del mismo modo por dos millones de años más.
Habían pasado meses y todo estaba dispuesto para el día de la llegada del Príncipe, pero en el Castillo, se ocultaba un gran secreto que intranquilizaba a los reyes y asesores y esto era que el príncipe no era uno sino que eran dos. Naturella esperaba mellizos. Como Madre amaba a sus dos bebes en su vientre, pero para los asesores esto significaba el presagio de algo oscuro que estaba por ocurrir.
Los asesores aconsejaron a los Reyes de solo mostrar el nacimiento de uno y de esta manera evitar que todos los habitantes de Naverdell asociaran este doble nacimiento a una suerte maligna, pero los Padres no hacen caso y al momento del nacimiento, mostraron a sus dos hermosas criaturas ante todos los seres habitantes de Naverdell.
Ese día recuerdo que todos nos miramos con rostros de pregunta, pero en un segundo levantamos nuestras manos y celebramos con cantos y bailes durante dos días la llegada de los Príncipes. Sus nombres serán Príncipe Antonio y Príncipe Cristóbal.
Al cumplir diez años los Príncipes ya habían notado una gran diferencia de carácter y alma.
El Príncipe Antonio siempre era reprimido por el Rey por ser un joven que no entendía el valor de la vida, destruyendo a su paso todo lo que a su vista no le agradara sin medir ni sentir el sufrimiento del prójimo. El príncipe Antonio había lamentablemente heredado los defectos del ser humano, como son la ambición, egoísmo y el mal. El príncipe tenía el poder de quebrantar la voluntad de las personas solo con mirar sus ojos y de esa manera realizaba travesuras muchas veces maléficas que en muchas oportunidades causaba el asombro de todos quienes lo rodeaban. Una vez éste príncipe hipnotizó a un unicornio haciéndolo saltar de la torre más alta del castillo hacia una quebrada de rocas. Lo anterior causó impacto en todos, ya que matar un unicornio, criaturas creadas por Dioses y así como a cualquier otra especie, es un pecado inexistente en Naverdell.
Al contrario del Príncipe Cristóbal, quien era un joven bueno y bondadoso amigo de la flora y fauna, recto y justo y que siempre andaba con la verdad por delante, obviamente el orgullo de su padre el Rey. Al parecer no heredó los pecados del hombre.
Al cumplir los príncipes quince años, los Reyes tomaron la decisión de presentar formalmente al príncipe que heredaría y gobernaría las tierras de Naverdell en un futuro próximo. Obviamente que esta responsabilidad caería sobre el hijo mas idóneo y este sería el Príncipe Cristóbal. Lo anterior causo el odio y repudio del príncipe Antonio sobre su hermano lo que a partir de ese momento se transformaría en una espina que debería sacar de su camino.
Una noche antes de la coronación, el príncipe Antonio vulnerando a los guardias del castillo con su ingenio y poderes, logró escabullirse hasta la habitación de su hermano para de esta manera enterrarle una de las siete dagas que existen ocultas en los Pantanos de Songra. (Tierras prohibidas para duendes, uldras, gnomos, etc. Por las leyes de Naverdell, por ser una acequia que reúne la sangre derramada del maligno Mobir, el que fue destruido por intentar perpetrar los corazones de los hombres y destruir al mundo. Cuenta las narraciones de los Gnomos más antiguos del bosque que en este
lugar se libró la batalla más grande de todos los tiempos en que la Reina Naturella, el Rey Marco y sus fieles soldados destruyeron al temible Mobir.
Este temible demonio había destruido siete mundos con sus Ejército de Bestias y Mounstros malignos sembrando muerte y putrefacción. Este Demonio fue aniquilado gracias a unas dagas fabricadas de madera de sauce por manos de Druidas artesanos, forjadas con fuego rojo extraído de un volcán del mundo de los humanos, que solo ellos pueden crear. Cinco dagas de mil sobraron de esta batalla, dagas que fueron enterradas en forma de estrella al pantano de Songra como advertencia y recordatorio a todo poder maligno o sombra temible que quisiera
aparecer y destruir, ya que en este mundo solo hay vida para el bien.
Al llegar a la habitación en unos pasos silenciosos comenzó a acercarse a la cama donde dormía su hermano, pero justo en ese instante su Padre el Rey irrumpió la habitación lo que como consecuencia provocó que el Príncipe Antonio enloquecido por su rabia arremetiera la daga sobre el corazón de su padre, quitándole la vida en el mismo momento. Luego de asesinarlo volcó su mirada nuevamente sobre su hermano. Este ya despierto se abalanzó sobre el para quitarle el arma. Fueron solo unos segundos para que entraran los Guardias y detuvieran otra tragedia.
A las semanas siguientes después del duelo de Naturella y Cristóbal, los asesores del Reino piden que el Príncipe Antonio sea exiliado a las profundidades de la tierra para que en ese lugar detenido no vuelva a hacer daño nunca más a nadie. Naturella con mucho dolor aceptó esta decisión, ya que sabía que no podía interponer sus sentimientos de madre por sobre la gran responsabilidad que era la de proteger la vida en Naverdell y por cierto la humanidad, Estos estarían en peligro, ya que la gran maldad evidente e inexplicable de su hijo terminarían por destruir ambos mundos, pero a pesar de todo expone que mejor sea
enviado a un confinamiento en un Castillo lejos de Naverdell, ya que como madre no soportaría imaginar a su hijo preso en una temible oscuridad eterna. Luego de algunas semanas todo estaba listo para la partida del Príncipe a su nuevo Castillo, pero un giro inesperado cambiaría el destino de Naverdell para siempre. Antonio al enterarse de su confinamiento decidió huir secretamente y de noche por un camino muy antiguo hacia la colina de Gharolh. Esta colina tiene un camino secreto hacia el abismo de la tierra, lugar donde la maldad se ha mantenido presa por milenios.
Esa mañana todo estaba previsto hasta el más mínimo detalle. El confinamiento del Príncipe Antonio era un hecho, pero al momento de ir a buscarlo el Príncipe había desaparecido.
Lo único que sabemos es que desapareció en una noche de frío intenso llevándose un carruaje lleno de oro y plata que le sirvió para pagar a duendes malévolos que le servirían de guía par encontrar una entrada al abismo de la tierra.
Al pasar algunos años todo volvía a la normalidad en Naverdell y por ende en la tierra, excepto por el intenso dolor que consumía todos los días a Naturella por la huida de su hijo Antonio. Sin embargo en las
profundidades de la tierra con un rostro absolutamente desfigurado por la sed de venganza y maldad, aún vivía el príncipe Antonio, claro que después de dos años ya había olvidado su nombre y procedencia. Era la maldad del lugar donde se encontraba que lo habían hecho borrar esas imagines o recuerdos de Naverdell, encontrando solo en su corazón, la sed de venganza sobre su hermano y el hombre. Esta rabia infinita, lo hacía pensar en todas las maneras para destruir al mundo de los humanos y a Naverdell.
Misteriosamente en una de estas cuevas el Príncipe Antonio comenzó a escuchar una voz que le susurraba en su mente que le decía “ Mobir,..Mobir “. Durante los siguientes dos años el príncipe comenzaría a rasgar con sus propias uñas, dedos y huesos una muralla de roca que era donde escuchaba ese llamado maligno de Mobir. Logrando por fin destruir y cruzar esa muralla, lugar donde pudo encontrarse con una fuente hecha de roca y mármol, donde en su interior había un líquido espeso y viscoso. Tenía el color de la sangre oscura. Hipnotizado el príncipe con el poder misterioso de esta fuente observó que al interior, una extraña energía lo incitaba a beber de esta sangre. Luego de una breve insistencia el Príncipe hundió su cabeza en la fuente y comenzó a beber de esta sangre.
Luego en una forma temible, su cuerpo comenzó a rasgarse y a brotar de su piel otra piel pero más gruesa y sangrienta, comenzaron a brotar colmillos, sus ojos se enrojecieron y puntiagudos huesos en forma de punta brotaron desde su frente y un grito aterrador desde el fondo del alma gritaba ¡Mi nombre es el Príncipe Mobir! y ahora podré vengarme del hombre.
Tan poderoso se hizo Mobir, que desde las profundidades comenzó a envenenar los cinco elementos con ambición, poder, venganza, lo que como consecuencia traería al hombre conflicto con sus hermanos y con la naturaleza. No se si recuerdas Cristóbal como está el mundo. Te podrás dar cuenta que solo observas guerra y destrucción, hambre y enfermedad y una sed de poder de las naciones que hace mas lejos la idea de
que algún día los seres humanos podrán vivir en una nueva era de armonía y paz.
Era evidente que Naturella no podría permitir que su hijo envenenado con esta fuerza maligna estuviera causando tanto daño al ser humano, lo que su decisión final a pesar de que sus asesores intentarán detenerla, era bajar a salvar a su hijo haciéndolo dormir eternamente en una cama de flores de canela cuya particularidad es mantener el cuerpo intacto por siempre.
Por más que el Príncipe Cristóbal quiso acompañarla, ella se rehusó pidiéndole a su hijo que si no llegara a volver, siga gobernando apoyándose en Volques, Morum, Petrón, Songra y Fogos los cinco asesores del Reino.
Como era de esperarse Naturella no volvió lo que lógicamente preocupó a toda Naverdell en especial al Príncipe Cristóbal.
El Príncipe comenzaría a intranquilizarse y pronto reuniría a sus asesores para comunicarles que partiría a buscar a su madre a las profundidades de la tierra.
Inmediatamente los asesores se reunieron durante dos semanas para poder aconsejar y ayudar de la mejor manera a la decisión que el Príncipe Había tomado. Luego de varias confrontaciones entre Morum y Volques,
tomaron la decisión que pensaron era la mas lógica y este era la de enviar al Príncipe al mundo de los humanos, ya que esa sería la única manera de que el hijo de Naturella vencería a su hermano. Esto era que Cristóbal conocería y aprendería del mal de los hombres, sus pecados, debilidades y fortalezas. Solo teniendo estas características humanas podría vencer la maldad que se encontraba creciendo en el centro de la tierra.
Como era de esperarse el Príncipe rehusaría en principio tan descabellado consejo que le daban sus asesores, pero luego que Morum hablara privadamente con el Príncipe logró definitivamente convencerlo.
Antes de partir, el Príncipe Cristóbal convirtió a cada Asesor en Rey y a cada uno le dejo una jurisdicción que representaría cada continente del mundo de los humanos, con la misión a cada uno de ellos “Volques, Morum, Petrón, Songra y Fogos” de mantener al mal alejado del hombre, cuidar los cinco elementos de la vida y esperar su llegada para destruir finalmente a Mobir.
– Fue así mi querido Príncipe como Usted partió a tan larga aventura y después de mil largos años ha vuelto para guiarnos y así salvar al mundo de su inevitable destrucción, eres querido Príncipe la última esperanza de
todo nuestro mundo y del tuyo por supuesto. –decía Lohejtell.
– Tu si que estas loco, pero yo estoy mas loco que tú. Nunca pensé que tenía tanta imaginación mi cerebro para crear todo esto –decía Cristóbal casi entre risa y burla.
Durante todo el día nuestros amigos se fueron conociendo mientras avanzaban al Reino de Naverdell, lugar donde se encuentran los cinco Reyes Volques, Morum, Petrón, Songra y Fogos lo reconocerían como el Príncipe.
– Creo que estás equivocado amigo duende -dijo Cristóbal, mientras avanzaban por un camino pedregoso desapareciendo lentamente la nieve.
– No soy duende -exclamó Lohejtell -Soy un Gnomo y me puede llamar por mi nombre, Lo-he-jtell.
– Como quieras duende, perdón, Gnomo, perdón Lohejtell.
– Creo que va a costar mucho que este humano te entienda -dijo Beroom (con una carcajada de risa) -Sigo dudando que este debilucho sea el elegido, mírale no mas las piernas si ya se ha tropezado como diez veces. Me pregunto como este humano pudo sobrevivir en su mundo.
-¡Hey duende! -exclamó Beroom refiriéndose a Cristóbal -Es cierto que los hombres son carnívoros y que pelean por la tierra.
– En primer lugar no soy duende cosa con patas y segundo lugar lo del hombre es cierto y no es que pelee solo por la tierra, sino que la lucha del hombre es por el poder, esto que te digo no es nada que me enorgullezca, ya que el único destino que tiene una persona como yo es mirar la televisión, lamentarnos por la guerra de las naciones y uno sentado sin poder hacer nada.
-¿Que es una televisión? -preguntó Beroom.
– Sería muy largo tener que explicarte eso, pero prefiero contarles algo mas de mí para que me conozcan y desistan de esa fantástica idea de que yo soy un Príncipe que ha llegado de otro mundo paralelo a este y que los salvará del mal, esto es una terrible confusión y me da pena que pierdan el tiempo con una persona como yo.
– A que te refieres con eso – dijo Lohejtell.
Bueno es que.., bueno como digamos, tienen que puro mirarme y se darán cuenta que ni siquiera tengo cuerpo de Príncipe. Soy de estatura media, flaco, cero músculos, bueno tengo algunos claro, pero soy muy lejos de ser la figura de un Salvador.
-Tiene razón –replico Beroom.
-Has visto la metamorfosis que vive una larva para luego trasformarse en una imponente
mariposa –respondió Lohejtell a Cristóbal. Esto es lo mismo, pero deberás esperar tu momento y relucirás como un sol que alumbrará a cada habitante de Naverdell, entregando la salvación y esperanza que ambos mundos necesitan.
-¡Estás loco! –exclamó Cristóbal, he sido un fracasado toda mi vida, nunca he logrado terminar o tener algo, durante toda mi vida he visto desintegrarse cada ilusión en mis manos y he sido un pecador de lujo. Soy bebedor y además tengo una depresión que ni tu ni nadie entendería. ¿Creen ustedes que yo podría ser alguien acá en este extraño mundo?, lo dudo mucho.
Hay algo de que si estoy seguro, alternativa uno, es que me encuentro muerto y estoy en una etapa temporal previo a que se abran las puertas del infierno, alternativa dos, el veneno que me tomé me ha mantenido en estado vegetal, pero vivo y todo esto es producto de esas sustancias contaminantes que han perpetrado mi mente.
En ese instante Lohejtell, extrajo de un morral que siempre mantiene con el, una hierba amarilla y se la dio a Cristóbal.
– Quiero que mastiques esta hierba –le pidió Lohejtell a Cristóbal.
– ¿Para que quieres que la mastique? –preguntó Cristóbal.
– Solo mastícala y esas importantes afirmaciones que has hecho respecto a tu estado actual, se aclararan en quince segundos.
– Que me podrán hacer esas ramas secas –pensó Cristóbal, y sin dudarlo más empezó a masticar la hierba.
En cinco segundo la garganta de Cristóbal comenzó a arder y acompañado de un fuertísimo dolor de estomago, corrió detrás de unos arbustos y procedió raudamente a bajarse los pantalones para, bueno ustedes se imaginan.
– ¡Que me has dado! Enano infeliz –gritaba Cristóbal a Lohejtell, mientras Beroom se saciaba en risotadas.
– Solo te has dado cuenta que un espíritu no puede hacer lo que hiciste y que un ser en estado vegetal no puede sentir dolor. Ahora si quieres puedes volver a tu cabaña y ser lo que has sido siempre, o venir con nosotros en este arriesgado viaje y conocer tu verdadero destino –fueron las últimas palabras que en un tono muy estricto y paternal a la ves, arremetiera Lohejtell sobre Cristóbal.
Cristóbal quedo en silencio unos instantes y alzando su vista hacia el cielo propinó un grito estremecedor lleno de rabia llevó sus manos hacia su cabeza, grito que al mismo tiempo lo tranquilizó. Ya no había mas
risas de Beroom, haciéndose sentir un profundo silencio en el bosque.
-Esta bien duende –respondió Cristóbal a Lohejtell, mirándolo fijamente -Partiremos a tu famoso castillo para que después de aclarado esta confusión, me lleves camino a mi mundo.
En ese instante se miraron Lohejtell con Beroom y si poder ocultar una expresión de asombro se dispusieron a descansar.
Mientras el sol se ocultaba detrás de las colinas en un tono rojo-rosado, Lohejtell daba algunos consejos.
– No hay tiempo que perder –dijo Lohejtell -Hay que atravesar este valle lo mas antes posible y para lo cual hay dos caminos, (dibujando en la tierra con una rama) ir directo por el valle, lo que nos arriesgaría a ser observados desde las alturas, o ir definitivamente bordeando la colina.
– Es muy peligroso ir bordeando la colina –respondió Beroom -Es un camino muy angosto, de muchos accidentes en el terreno y salirse de este camino sería caer más de cien metros de altura.
– ¿Hasta donde debemos llegar? –preguntó Cristóbal.
-Mira Cristóbal –respondió Lohejtell -¿Ves las colinas amarillas en dirección a la caída del sol?
– Si la veo –respondió Cristóbal.
– Bueno, detrás de esa colina hay otras montañas de color verde, detrás de esas montañas hay otro valle y al finalizar el valle al Nor-Este de éste, encumbrándose en la colina más alta de Naverdell, se encuentra el Castillo. Aproximadamente a unos diez días de viaje.
– Mejor no sigamos hablando –sugirió Beroom -Ya que en la noche el silencio debe ser nuestra aliada y debemos aprovechar de descansar.
Pero en las profundidades de la tierra donde todo lo que miras es oscuro y húmedo y donde el grito de almas pecadoras atrapadas en estas murallas frías y calientes son capaces de corromper y destruir la mente y el corazón de cualquier humano o criatura. Ahí se encontraba un Eputroll, (ser malévolo, mal oliente y putrefacto, hocico en forma de caimán, ojos pequeños y rojos, de cuerpo lampiño, cachos de cabra y afilados colmillos)
acercándose al trono de Mobir por unos túneles oscuros donde se escuchaba los gritos humanos, que pedían piedad a las torturas que recibían por bestias oscuras del ejército de Mobir.
Este Eputroll en particular es General de la tercera División de Ejército de Mobir, quienes eran compuestas por terribles seres de infantería de la misma raza del Eputroll, con una gran capacidad de avance en terrenos difíciles, capaz de soportar días sin comer ni beber. Estos mounstros horribles, vestidos con atalajes de cuero aniquilan a sus adversarios por sorpresa saltando sobre sus cabezas abriendo su cráneo en una sola mordedura. Estos seres una sola vez han perdido una batalla y este fue contra Naturella hace mas de dos mil años en el pantano de Sangra.
– Maestro –dijo el Eputroll -Se encuentran acampando en el Valle de Piedra, podremos matarlos en segundos. Los cuatro Croomos están listos para atacar, solo necesitan su orden.
– Así que se encuentran cerca del Valle de Piedra -dijo Mobir -Tenían razón los Brujos de Connesis al predecir que en este año lunar, llegaría el hijo de Naturella y que intentará destruirme, pero no antes si yo puedo evitarlo, además dudo que este debilucho pueda ni siquiera durar unos días antes de llegar al Castillo. Estamos próximos a destruir la raza humana, el hombre ya ha perdido la fe y son pocos los seres de Naverdell que luchan aún cuidando bosques y aconsejando en sueños a los gobernantes de las potencias para terminar con su autodestrucción, mi alivio son los mínimos que persisten en la salvación, lo
que me da una importante ventaja de superioridad de las fuerzas del mal contra las del bien. Estas pobres infelices criaturas de Naverdell ya han perdido la esperanza de que el hijo de Naturella regrese, algunos piensan que todo es un mito y otros de que el hijo de Naturella fue consumido por los pecados del hombre, es por eso que debo evitar que este perro humano logre llegar al Castillo.
Levantándose de su horrible trono realizados con huesos de hombre, Mobir alzó sus brazos llenos de sangre y pus y comienza a llamar un hechizo maligno milenario, magia maligna que es llevado a través del viento al lugar donde se encuentra descansando Cristóbal, Beroom y Lohejtell.
Un viento maligno y hediondo despertó a Beroom de su descanso.
– Lohejtell, Lohejtell despierta. –avisaba Beroom.
– Que pasa Beroom.-respondió Lohejtell.
– Siento que estamos siendo observados por algo o alguien.
– Tienes razón amigo Beroom –dijo Lohejtell.
Lohejtell se quedó concentrado unos segundos mirando profundamente hacia la oscuridad, tan profundo que logró ver a cuatro croomos listos para saltar sobre donde se encontraban.
Silenciosamente comienzan a emprender la huida.
– Beroom despierta al Príncipe y prepárate a correr –advirtió Lohejtell a Beroom.
– Oye duende despierta, despierta –dijo Beroom.
– Que pasa Beroom, déjame dormir –replicó Cristóbal.
– Oye duende despierta sin hacer ruido y súbete sobre mí.
– Tu estas loco que yo me voy….
– ¡Corre Beroom!, Corre tan rápido como puedas –gritó con fuerza Lohejtell.
Y en una suerte de segundos Cristóbal y Lohejtell saltaron sobre Beroom y corrieron a una velocidad de pavor.
– ¡Que esta pasando Lohejtell! –gritaba Cristóbal.
– No mires hacia atrás Príncipe y solo sujétese firme de Beroom, que yo voy agarrado sobre Usted.
Y mientras Beroom corría entre medio de la oscuridad Cristóbal comenzó a darse cuenta de aquellos terribles seres que los estaban persiguiendo.
-Estamos llegando al acantilado de piedra y es muy largo para saltarlo –gritaba Beroom.
– Tendrás que saltar amigo Beroom –respondía Lohejtell.
– ¡Estas loco!, ¡nos mataremos! –gritó Beroom.
En ese instante Lohejtell levantó sus palmas abiertas en dirección a la luna y
comenzó a recitar un antiguo hechizo conocido por los Gnomos “Guía” y que sería el último recurso que se le ocurría a Lohejtell. El pánico en los ojos de Cristóbal denotaba un próximo y trágico desenlace.
-¡Que estás diciendo! –preguntaba gritando Cristóbal al escuchar las palabras que salían de Lohejtell.
Es un hechizo –le respondió fuertemente Beroom a Cristóbal, a sí que no lo desconcentres.
El angosto y pedroso camino por el cual corría Beroom levantaba un polvo de tierra que a pesar de la oscuridad estremecía a todas las criaturas que presenciaban esta persecución. Los Croomos eran bestias de cuerpo de lobo del tamaño de un caballo y que con la fuerza y la rabia de un oso eran capaz de despedazar cualquier ser viviente de este mundo, sin duda los Croomos eran unos de los temibles guerreros de Mobir.
Mientras Beroom contaba los segundos para llegar al acantilado y Cristóbal se aferraba fuertemente al lomo de éste, escondiendo su rostro para no ver la fatídica tragedia, los Croomos sedientos de sangre, ya lograban casi morder las patas traseras de Beroom. Lohejtell, sobre el cuello de Cristóbal con sus palmas hacia la luna, en un último intento recitaba mas fuerte el hechizo que podría salvar sus vidas.
¡Salta! fue el grito de Cristóbal cuando ya era tarde y no había otro remedio que precipitarse al abismo del acantilado, sintiéndose el grito de Beroom y de Cristóbal en todo el valle de piedra. En estos segundos de pánico y mientras volaban por el aire con los ojos cerrados, sintieron que caían atravesando una nube blanca y espesa en dirección a las rocas, mas su asombro fue que al atravesar esta nube cayeron sobre una red de una araña fabricada en segundos ante el llamado hechizo que había realizado Lohejtell. Esta malla fue echa por una acromántula que viven en las cuevas del valle de piedra, las acromátulas son nocturnas y carnívoras. Esta araña de ocho ojos, es capaz de hablar al igual que otras criaturas de Naverdell. Su cuerpo está cubierto por denso cabello negro y sus pinzas hacen un sonido característico cuando está excitada o nerviosa. No olvidemos su secreción venenosa. Es una bestia carnívora que gusta de presas grandes. Su tela tiene forma de domo, con base en el suelo. Al igual que las arañas domésticas, huye de la luz. Originaria de los densos bosques de Absdan. Posiblemente creada por magos buscando protección y cuidado de tesoros. Esta araña fue hipnotizada por el hechizo de Lohejtell, haciéndola pensar que en esa dirección caería su alimento. A pesar de que lograron amortiguar el golpe esta malla igual cedió
haciendo caer a nuestros amigos sobre la tierra y rocas, revolcándose en bajada unos cincuenta metros hasta llegar hasta un lugar plano.
A pesar que los Croomos eran temibles, ellos no arriesgarían sus vidas saltando al precipicio, además que nadie sobrevive a tal fatal caída.
-¡No puede ser! -gritó Mobir -Croomos inútiles, como ese Gnomo maldito logró a través de un hechizo muy simple salvar sus vidas.
-¡Eputroll! – Fue el grito de llamada que hizo Mobir a su General.
– Quiero que reúnas una patrulla de diez guerreros y que los envíes inmediatamente hasta eliminar a estos tres bichos, quiero además que dirijas el ataque a Daliov. Partirás de inmediato a recibirte de la cuarta División. No dejarás a nadie con vida, quiero que toda Naverdell se estremezca de miedo, solo de esa manera esta conquista será fácil. Mientras yo enviaré un conjuro donde aré caer la peor tormenta de hielo que ningún ser pueda resistir y menos un humano –esa fue la orden de Mobir a su General.
Este es el croquis de Naverdell.
Esta era la situación general que estaba viviendo Naverdell.
Mobir a estado manteniendo cuatro divisiones que se mantienen replegados en cuatro posiciones, cada división cerca de cada uno de los Castillos que rodean al Castillo de Naverdell.
Los castillos y sus Reyes son: Rey Fogos en Daliov al sur-oeste de Naverdell, Rey Morum en Erona al este, Rey Petrón en
Absdan al nor-este y Volques en Veronia al sur del Castillo de Naverdell.
Lamentablemente hace algunos días, unos poblados están siendo arrasados por seres malignos y bestias de Mobir, contaminando y destruyendo aldeas de Gnomos, duendes, faunos, etc. Varias criaturas han huido a refugiarse a estos castillos. Solo el Rey Songra se mantiene en el Castillo de Naverdell protegido por los otros cuatro que lo rodean.
Sin embargo rodeando al Castillo de Naverdell se encuentran cuatro PAC (puestos avanzados de combate) con la misión de avisar y retener cualquier avance del enemigo hacia el Castillo. Estos cuatro PAC son cuatro Secciones (sección son 35 soldados) que están constituidos cada uno por Elfos y Centauros. Por último cada castillo se ha obligado a reclutar a diferentes especies para prepararlos para la defensa de Naverdell. Lo anterior ha sido difícil, ya que los habitantes no saben luchar y menos considerar experiencia en el combate. De todos modos Las criaturas más débiles han huido al Castillo de Naverdell para estar mas seguros.
Mientras tanto nuestros amigos Cristóbal, Beroom y Lohejtell se levantaban adoloridos por la violenta caída.
– Debemos seguir avanzando está comenzando a helar intensamente lo que es
raro en esta zona. Debe ser algún conjuro de Mobir –dijo Lohejtell mientras se sacudía su pequeña chaqueta.
– No viejo yo me voy para la casa. Por favor dime como puedo irme a la cabaña –preguntaba Cristóbal.
– No podemos volver a la cabaña –respondió Lohejtell.
– Como no se va a poder –replicó Cristóbal.
– Es imposible. Mira, la única salida es caminar antes que amanezca, hasta un pueblo de Uldras donde vive un amigo mío Druida llamado Drenier. Este nos podrá guiar a través de las colinas que bordean los pantanos de Sangra, además de entregarte alguna ropa mas abrigada, solo así podrás evitar morir de frío –contestó Lohejtell.
– Partamos ahora –dijo Beroom –mis pesuñas me dicen que si no llegamos a ese pueblo rápido, moriremos los tres congelados.
Fue así como partieron a este pueblo de Uldras para encontrar calor y provisiones.
De pronto el frío comenzó hacerse más intenso. Las hojas comenzaron a ponerse tiesas y el suelo blanco. Un ruido parecido como cuando arrugas un papel, hacía notar la idea de morir congelados en pocos segundos. Esto los obligó a correr para no perder el calor corporal, aun que el hielo comenzaría a invadir sus pulmones y un fuerte dolor en las
articulaciones empezó presagiar los últimos segundos de oxígeno.
– Resiste querido príncipe –dijo Lohejtell. Mientras avanzaban por el frío.
– Es imposible que le hables – dijo Beroom – Su respiración a decaído y no creo que soporte este último minuto.
Fue en ese instante cuando Cristóbal sin poder soportar los grados bajo cero, cayó desplomado al suelo en posición fetal.
– Creo que ha llegado su hora y pronto llegara la nuestra –Dijo Beroom.
– Vengan por aquí –se escucho una voz que salía detrás de unos matorrales.
– Soy Katu, no hay tiempo que perder se aproxima el viento de la muerte y la única salvación es un refugio en una cueva a unos pocos metros de aquí.
Katu es un puma que al igual que otras criaturas de Naverdell puede pensar, hablar y bueno socializar con todos. Los pumas pueden recorrer largas distancias sobre montes o colinas de difícil tránsito. Este en particular en mensajero del Rey Fogos.
– Ya escuchaste Beroom, tómalo sobre tu lomo y larguémonos de aquí.
En ese preciso instante apareció el viento de la muerte. Este viento a varios grados bajo cero, corre a mas de doscientos kilómetros por hora, llevando consigo escarcha y piedras.
-¡No puedo levantarlo, se me resbala de las manos –gritaba Beroom –con este viento apenas lo veo.
Mientras Beroom luchaba tratando de levantar a Cristóbal, Lohejtell aferrado a Beroom, sacaba unas piedras blancas de su morral.
– Rápido frótate estas piedras en las manos y vuelve a intentarlo.
Fue en ese momento que Beroom si pudo tomarlo, levantarlo y correr detrás de Katu en dirección al refugio.
Pasen rápido, tengo fuego y agua caliente, algunos calafates para que pueda comer el Príncipe –dijo Katu mientras se ponían cómodos y trataban de despertar a Cristóbal.
Lohejtell hundió los pies de Cristóbal sobre agua caliente, lo que en pocos minutos hizo que volviera el calor a su cuerpo.
– Príncipe fue lo que dijiste –pregunto Lohejtell al puma.
– Si mi señor Gnomo –las aves en el cielo anunciaron la presencia de un ser humano en Daliov. Por supuesto que el Rey Fogos está incrédulo que esto sea verdad y me ordenó buscarlos para confirmar este aviso.
– Así que el Rey te mando –respondió Lohejtell – Pues dile que si es el Príncipe, que vamos a necesitar su ayuda, ya que Mobir sabe que estamos aquí, nos está acechando
constantemente. Nosotros antes de seguir el viaje al castillo de Naverdell, iremos al pueblo de Uldras en la caída sur del río Bekron, hay tengo un amigo Druida que vive allí precisamente, que sin lugar a dudas además de reconocer al príncipe como el hijo de Naturella, nos dará ropas y alimentos para el difícil viaje a Naverdell.
Los Uldras viven separados en cuatro clanes en todo Naverdell, y son gobernados cada uno por un Druida del bosque en el cual habitan. Este clan específicamente es gobernado por un Druida adivino llamado Drenier muy amigo de Lohejtell. Estos clanes raramente superaran más de trescientos seres, y deben pedir siempre un permiso antes de entrar en otros bosques habitados por úldricos. Sus aldeas están bien escondidas, en medio de los árboles. Les gusta el juego, recolectan el alimento, y crecen sus habilidades por medio de escuelas manejadas por druidas menores, usan la magia en la agricultura. Su contacto con los forasteros es muy raro, aunque es muy común que los forasteros pasen por sus aldeas sin notar su presencia. Aunque los que están enterados de su ubicación a veces también quedan sorprendidos por sus estrategias para ocultarse y hacerse desaparecer sin ser vistos. Los seres de otra raza que usan las rutas de los Uldras, pocos por cierto, cuentan que estas están
encantadas para no ser vistas. Son los uldras quienes salen de sus bosques caseros a buscar aventura mientras tienen una buena razón de peso. Cuidan la naturaleza ya que son seres demasiados aburridos y su único entretenimiento es la naturaleza.
Todos los uldras ruegan para que el hijo de Naturella, hijo de la Diosa de Naverdell, que llaman respetablemente como la “Gran Madre”, vuelva a sus tierras a gobernar con paz y armonía lo que ellos han cuidado y mantenido por tantos siglos.
La lengua de los uldras es el Uldaran. Estos son silbidos y pequeños ronquidos de animales, y no tiene ninguna forma de escritura.
– Le tengo una mala noticia mi señor Gnomo –dijo Katu – El pueblo de Uldras fue destruido al parecer por bestias de Mobir hoy en la mañana y no a quedado nadie vivo.
En ese instante Lohejtell calló arrodillado al piso y puso sus manos en la cara.
– No puede ser –dijo Lohejtell – recién unos días que estuve con Drenier mi gran amigo, donde compartimos junto a otras criaturas, esto ¡No puede ser! – repetía Lohejtell con voz temblorosa y rabia además.
– Tranquilo Lohejtell –Dijo Beroom estoy seguro que si vamos al pueblo
podríamos quizás encontrarlo con vida, tu sabes que Drenier es un gran mago.
– Estás equivocado –dijo Katu –yo mismo estuve hoy y solo pude ver muerte, fuego, escombros y cenizas. No me cabe la menor duda que esa batalla fue resistida valientemente por los Uldras, pero al revisar todo el lugar no encontré a nadie con vida.
– Alguien podría decirme donde estamos –exclamó Cristóbal mientras recuperaba la conciencia.
– Tranquilo Príncipe- Dijo Katu –está en un refugio a salvo del temporal de hielo.
En ese instante Cristóbal dio un grito de susto y Sorpresa al verse cara a cara con una bestia que además le hablaba.
– Beroom ayúdame este tigre me puede atacar –dijo en un tono de calma y nervios a la vez, Cristóbal a Beroom.
– No soy un tigre querido príncipe –respondió Katu haciendo una reverencia a Cristóbal –soy un puma mensajero del Rey Fogos, le saludo y pongo a su disposición mi vida y servicio.
– No entiendo nada Lohejtell –dijo Cristóbal – Lohejtell, Lohejtell, Lojhe..
– Basta humano –dijo Beroom –Lohejtell está en un profundo transe superando la muerte de su amigo Drenier. Está rezando una oración Uldrica para guiar a su amigo a los jardines del castillo de Naverdell, ya que hoy
llegará convertido como una luciérnaga que alumbrará por siempre los jardines del palacio. Esta luz representa la esperanza de aquellos que sufren por la perdida de alguien amado.
Pareciera que Cristóbal sintió que parte del dolor de Lohejtell se transmitía de alguna manera inexplicable a su corazón. Porqué sentir tristeza él si no conocía a ese Druida, o quizás estaba sufriendo por el dolor de su nuevo amigo Lohejtell.
Cristóbal se acercó lentamente a Lohejtell y se sentó junto a él cerca del fuego.
– Mira amigo, sé que debe estar sufriendo y por alguna razón que desconozco también estoy con angustia en mi corazón. Empiezo a creer algunas cosas que me están pasando, pienso que por alguna razón estoy aquí sentado junto a ti y que esto definitivamente no es un sueño.
Beroom sorprendido escuchaba a Cristóbal, pero más feliz se puso Lohejtell que a pesar de su pena empezaba a esbozar esperanza en su rostro.
– Debemos marcharnos inmediatamente –dijo Lohejtell –
– Es imposible que podamos partir – dijo Beroom –el frío que hay afuera nos mataría.
– Tiene razón – respondió Katu – solo rompiendo el hechizo de Mobir podríamos
salir, saben que eso es imposible, su magia es demasiado fuerte.
– Quizás si esperamos hasta mañana –preguntó Cristóbal.
– Necesitamos un milagro –dijo Lohejtell – esperemos que Naturella nos ayude a superar el hechizo de Mobir.
Recién terminaba de hablar Lohejtell cuando sorpresivamente aparece por el acceso a la cueva “Drenier”.
– ¡Drenier! – Fue el grito de felicidad de Lohejtell al ver a su amigo vivo. Pensamos que habías muerto, que pasó como sobreviviste.
– Amigo Lohejtell, he llorado toda la tarde y mi corazón sigue llorando por la
destrucción de mi pueblo. Respondió Drenier con lagrimas en sus ojos– No logro entender la maldad aún cuando la estudio y reviso los antiguos escritos no logro sentirla. Como debe ser tener ese impulso para querer hacer daño a tu prójimo, me es inconcebible aceptarlo.
– Como estás Beroom – saludó Drenier mirando al Minotauro con mucho respeto.
– Como estás Katu – saludó sobándole su cabeza con un especial cariño al puma.
Entonces Drenier cerró sus ojos y procedió lentamente a voltear su cabeza en dirección a Cristóbal.
Sin abrir sus ojos estiró sus grandes manos y sin tocar a Cristóbal comenzó a rozar sus dedos por la superficie de su cabeza hasta que se detuvo en sus hombros. Fue ahí que Drenier abrió sus ojos mientras todos expectantes lo observaban.
Recordemos que Drenier es un mago poderoso del bosque, comparado solo a los Brujos de Connesis. Su palabra sería importante para saber si Cristóbal era realmente el hijo de Naturella.
– Creo que te has equivocado amigo Lohejtell –dijo con mucha tristeza Drenier – este humano que llegó accidentalmente a Naverdell no es el salvador.
– Como no lo va hacer –dijo Lohejtell – llegó junto como los brujos de Connesis lo predijeron, además de sentir una gran fuerza
en su interior que me convence mas aún que él es el hijo de Naturella.
– Pues no lo es – respondió Drenier – Me da mucha lástima tener que confirmarte que no es el Príncipe y que lo mejor que puedes hacer por él, es llevarlo devuelta a su mundo.
– Ves que tenía razón – dijo Cristóbal, que notaba decepción en su rostro y que trataba difícilmente de disimular.
– De ser así amigos míos –dijo Lohejtell – solo me queda pedirte perdón a ti Cristóbal por confundirte por quien no eres y a ti Beroom por traerte a un viaje tan peligroso. Espero amigo Katu que trasmitas al Rey Fogos que hubo una triste confusión y que luego de ir a dejar al humano a su mundo, volveré a Naverdell para resistir junto al Rey Songra una posible batalla contra las fuerzas de Mobir.
– De todas maneras no podemos partir –dijo Beroom – El frío intenso nos matará en minutos.
– Descuida Beroom –dijo Drenier – antes de llegar a este refugio, elevé u poderoso hechizo que pudo anular el conjuro de Mobir. El frío y viento han cesado, pueden partir para que este inocente humano vuelva a su mundo.
– Cual es el camino que nos consejas – preguntó Lohejtell.
– Para estar fuera del alcance de Mobir, tienen que cruzar el pantano de Sangra, ya que si bien recuerdas ese lugar prohibido contiene una fuerza muy poderosa que descansa en siete dagas enterradas que alejan a cualquier fuerza maligna. – Respondió Drenier.
Así nuestros tres amigos emprendieron el regreso a esa cabaña para despedir a Cristóbal, que erróneamente había entrado a Naverdell.
Mientras avanzaban por este nuevo crepúsculo matutino en Naverdell, por las difíciles rocas en dirección al pantano de Sangra, Cristóbal preguntaba a Lohejtell.
– Como estabas tan seguro que podría ser yo el elegido.
– Cuando te miré ese día que estabas desmayado, te observé y sentí una energía muy parecida a la que tenía el príncipe antes de partir.
– Esto quiere decir que conociste el Príncipe –pregunto Cristóbal.
– Lohejtell era el amigo y consejero personal de los Reyes – respondió Beroom mientras se adentraban al pantano.
– Pero Lohejtell, como no tienes otra manera de encontrar al Príncipe, puede ser que si haya llegado y esté perdido en algún lugar – dijo Cristóbal.
Mientras Lohejtell se disponía a contestar, Cristóbal sorpresivamente perdió el equilibrio y cayó en un lugar profundo del pantano. Solo se escuchó el grito de ¡cuidado! que hizo Beroom.
Era como un peso de plomo que comenzó a hundirse. Y mientras la fuerza lo arrastraba al fondo, la expresión de pánico de Cristóbal, comenzó a cambiar a un rostro serio que entraba a un sueño muy especial.
En este sueño, él se encontraba junto a una hermosa mujer sentados en el borde de una pileta en un jardín de un palacio que le era muy familiar.
– Porque tienes que partir? –Preguntó Yahra hija del Rey Jesofles al Príncipe Cristóbal –Porqué tiene que hacer ese viaje tan largo al mundo de los humanos. – Por Naverdell, por los humanos y por nosotros –Respondió Cristóbal mirándola fijamente sin perder su mirada, ambos tomados de las manos y con los ojos llenos de lágrimas por este terrible viaje que los separaría por mucho tiempo o quizás para toda la vida.
Cristóbal es un joven de diecisiete años, ojos color miel, de cabello castaño ondulado y de una contextura propia de un príncipe encantador en cuyo rostro se encontraba la virtud de la belleza interior heredada de Naturella su madre y del valor, mérito y
responsabilidad dada por el Rey Marco su Padre.
Yahra es una joven Elfa de tan solo quince años, era la más bella de toda la tierra de Naverdell. De piel blanca y fina, ojos color castaña con toques verdes, de pelo negro ondulado y labios color rosa. Esta joven amante de la pintura, poesía y música, iluminaba con su luz natural que emanaba de su alma en cada lugar donde estuviese. Lamentablemente ese día sentada en los jardines del Castillo de Naverdell, su luz se había opacado. Ambos príncipes enamorados y tomados de sus pálidas manos, en un día nublado con un viento que traía melodías tristes de flautines de faunos, que habitaban en otras tierras un poco más lejanas, recordaban los pocos minutos que quedaban para partir. Solo ambos sentados y mirándose fijamente, trataban de detener el inevitable tiempo que se aproximaba sin piedad y sin razón. Solos bajo el manto de esas nubes que pronto estallarían en gotas, que al chocar con el agua contenida en las piletas del Castillo, interpretarían la última estrofa de esta melodía de amor.
– Es hora de partir –dijo Volques, uno de los cinco asesores de Naverdell acercándose al lugar donde se encontraban los príncipes –Pronto caerá el arcoiris de Badum y abrirá la
puerta que lo llevará al mundo de los humanos.
En ese instante ambos Príncipes de abrazaron como si quisieran ser uno solo. – ¡No me abandones ni me olvides! –Dijo en angustiosa calma la princesa. – ¡Jamás! –Respondió el Príncipe con lagrimas en sus ojos –Te llevaré siempre en mi corazón, eres la dueña de él y la dueña de mi voluntad, pero volveré y pronto estaremos nuevamente sentados en esta pileta escuchando el canto de las ninfas junto a las luciérnagas que estarán iluminando por siempre nuestro amor.
Lentamente y con dolor se despegaron ambos enamorados y volteándose Cristóbal, comenzó a caminar junto a Volques en dirección la interior del Castillo. Yahra al verlo partir y desaparecer en el arco de la entrada al palacio no pudo sostenerse mas y callo sobre el césped mojado llorando sola en la recién llegada oscuridad.
Mientras tanto en uno de los salones del Castillo, Cristóbal recibía las últimas disposiciones de Volques, Morum, Petrón, Songra y Fogos los cinco asesores de Naverdell, sentados en una gran mesa, llamada “La Mesa Escarlata”. Esta mesa era en forma de una luna de cuarto creciente donde solos los cinco y únicos asesores de Naverdell pueden sentarse, pero solo si algún miembro de la familia real se encontrare
presente y sentado sobre un sitial de madera de sauce al centro de esta y sobre un nivel superior.
– Recuerde querido Príncipe que en el mundo de los humanos vivirá para aprender del mal, es la única manera –dijo Fogos en tono preocupante.
– Tendrá que vivir alrededor de cien años para luego ya estar preparado y volver –dijo Petrón.
– Pero Hay una cosa más querido Príncipe –insistió Petrón –El tiempo en la tierra de los humanos es diferente al tiempo de Naverdell, para nosotros cien años, son alrededor de mil años en la tierra del hombre. Lo que nosotros pensamos es que Usted querido Príncipe tendría que resistir alrededor de mil años humanos y eso es lo que nos preocupa con Volques. Mire, creemos fehacientemente que podríamos desistir de esta idea y buscar otra solución.
-¡Imposible! – Respondió Songra- Saben que hemos estudiado todas las posibilidades, hasta consultamos a los brujos de Connesis y esta es la única manera.
– Tiene razón –exclamó Morum –Estamos contra el tiempo y ya no hay otro remedio.
-¡Como quieren mandar al Príncipe a resistir mil años humanos –replicaba Volques –Tiene que haber otra salida, saben que
perderemos rastro del Príncipe y ni siquiera sabemos si su cuerpo podrá resistir manteniendo la naturaleza de nuestro mundo.
-¡Basta! –Contestó con hidalga valentía el Príncipe -¿Tenemos otra solución?.
Los asesores sorprendidos solo guardaron silencio.
-¡Tenemos alguna otra salida! –Volvió a preguntar Cristóbal.
– Ninguna –contestó Morum en tono triste bajando su rostro.
– Entonces no hay nada mas que hacer –exclamó Cristóbal –Preparen mi caballo que partiré lo mas antes posible a encontrar la entrada del arcoiris de Badum para de esta manera llegar al mundo de los humanos.
Sin mas tiempo que perder esa madrugada el Príncipe emprendió la partida a la tierra de los hombres por una de las puertas secretas que existen en el mundo. Esta puerta sola es abierta cuando un arcoiris de Badum, arcoiris diferente al que se conoce en el mundo humano, ya que este tiene la particularidad de ser de colores más intensos y de una energía muy luminosa que es capaz de irrumpir en el tiempo y abrir un portal creado por una fuerza superior y que es capaz de unir por un breve instante a Naverdell y a la tierra de los hombres.
Entonces Cristóbal montado en su corcel negro, armado de su espada, lanza y
escudo, un morral con unos cuantos víveres, emprendería una marcha enmarcada bajo los colores del crepúsculo matutino. Sin mas vida alrededor, que unas cuantas aves escondidas bajo húmedas hojas y el sonido del río, que cantaba al caer desde esas piletas de mármol desde los jardines del castillo, hasta el lecho que bajaba por el bosque. Todo lo anterior acompañado de una brisa helada que soplaba sus oídos, como si el viento estuviese despidiéndose de él.
Unas horas mas tarde cuando la vida despertaba en Naverdell, un grito de una doncella del castillo pondría a sus habitantes alertas y nerviosos, ya que vieron entrar a todo galope solo al corcel del príncipe, sobre éste su asiento y en este, amarrada su espada y lanza. Sería entonces el único recuerdo que quedaría del príncipe en los ojos de los habitantes de Naverdell.
– Idiotas –Exclamó Volques irrumpiendo unos de los salones del Castillo–Saben que solo pocos podrían atravesar el portal, porque dejamos que partiera, es muy joven, no creo que haya podido sobrevivir la travesía y si lo hubiera logrado, no resistirá mucho tiempo en el mundo del hombre.
– ¡Silencio Volques! –Respondió Morum –Sabes que no hay otra salida, el príncipe nos dejó nuestra misión y debemos cumplirla. El ha partido y no hay nada mas que hacer,
aguardaremos el tiempo hasta que vuelva y si no ha de volver reinaremos como él nos pidió.
– A que época habrá llegado –preguntó Petrón.
– Creo que llegó a una era llamada “era antigua” debe ser el año humano novecientos aproximadamente –respondió Morum.
– ¡Sácalo del agua! – Fue el grito que daba Lohejtell a Beroom, mientras éste lo arrastraba tomado de las manos hacia atrás.
Pronto Cristóbal se repondría tosiendo del agua que había tragado.
– ¡Es cierto Gnomo, es cierto!- dijo Cristóbal mientras se recuperaba – Esto es cierto y lo he visto en un sueño todo claro.
– De que me estas hablando –dijo Lohejtell.
– De toda la historia que me has contado de Naverdell, de Naturella y el Príncipe.
– No te entiendo Cristóbal –dijo Lohejtell mirando a asombrado a Beroom.
– Sucede que tuve un sueño, donde vi y estuve en un jardín de un palacio conversando con una niña, que no recuerdo su nombre.
– Será Yahra – dijo Lohejtell.
– ¡Sí!, Yahra es su nombre, como lo sabes Gnomo.
– Porque ella es la hija del Rey de Elfos –Respondió Lohejtell.
– Sí, una mujer hermosa como ninguna que yo haya conocido.
– A ver si estoy entendiendo –interrumpió Beroom – Sabemos por un poderoso Druida que este humano no es el hijo de Naturella.
– No logro entender –Replicó Lohejtell – Creo que estamos en una gran encrucijada. Ya que Nunca mi amigo Drenier se ha equivocado en alguna predicción.
– Pero dime que más viste en tu sueño –Preguntó Lohejtell.
Fue así como Cristóbal relató esta historia que sorprendentemente era la conocida por todo habitante de Naverdell.
– Estoy impresionado –Respondió Beroom –Creo que si estamos frente al hijo de Naturella.
Lohejtell no podía creer el comentario de Beroom, pero de alguna manera empezó a cuestionar la predicción de su amigo Drenier.
– Sabes querido Cristóbal – dijo Lohejtell mirándolo con mucha tranquilidad.
– Creo que esto ya se nos ha escapado un poco de las manos, ya que por una parte veo una gran fuerza en tu interior y creo cada palabra que me dices. Pero por otra parte Drenier el gran mago, quiere tu seguridad al igual que yo, pero me pidió protegerte hasta que vuelvas a tu mundo. Solo me queda una cosa mas por preguntarte –dijo Lohejtell.
– Vuelves a tu mundo o volvemos camino al Castillo de Naverdell.
Esa fue la pregunta que pondría a Cristóbal en la mayor decisión que posiblemente a enfrentado en su vida.
Cristóbal sabía que muy poco faltaba para volver a su mundo, pero en unos breves segundos se preguntó que era lo que tenía al otro lado que lo motivara a volver. Luego dio unos cuantos pasos y saltó sobre una roca, señalando con su dedo las montañas al norte de Veronia
– Esa es la dirección al castillo –Preguntó Cristóbal.
– Si, esa es – Respondió Lohejtell.
– Entonces no perdamos mas tiempo, tengo un Reino que ordenar y un Ejercito que formar.
– Volvamos donde Katu y digámosle que le comunique al rey Fogos que el Príncipe ha vuelto y que esta noticia sea comunicada a todas las criaturas de Naverdell. – Fue la primer orden que dio Cristóbal. –Beroom, tendrás que llevarme sobre tu lomo para llegar más rápido.
– Será un honor –fueron las palabras de Beroom mientras realizaba una reverencia.
A esas alturas Lohejtell no podía estar más seguro que Drenier se había equivocado.
A varios kilómetros de allí, El Rey Fogos caminaba en círculos en la espera
ansiosa por saber si Katu traería aquella noticia tan esperada por todos. Sorpresivamente la tranquilidad del salón real fue interrumpida por Camus, un Hobbit Capitán de la guardia real que rápido y preocupado le comunicaba una terrible noticia.
– Las bestias de Mobir, se han comenzado a movilizar hacia acá, traen bestias gigantes que nunca había visto, mas implementos como catapultas, hachas, cadenas y más.
– Esto no puede ser – dijo el Rey – ni siquiera tenemos tropas preparadas para resistir este ataque.
– Creo que la única solución sería abandonar el Castillo y huir hacia Veronia – Fue el comentario de Camus al rey Fogos.
– Huir sería la última decisión que podría tomar. Todos me verán como un desertor. Recuerda la promesa que le hicimos al Príncipe antes de partir, la de gobernar con paz y justicia y nunca abandonar nuestro puesto, cuidando la vida del hombre hasta su llegada.
– Pero Rey, hay vidas que proteger –dijo el Capitán Camus. –Apenas contamos con una sección de Hobbit arqueros, dos secciones de Elfos Lanceros, cinco Centauros, ciertos animales guerreros como pumas, tigres y osos que no suman mas de treinta. Usted sabe Rey
que el resto no tienen experiencia en batalla, criaturas indefensas que quedarán a la merced de la destrucción.
– Pero cuantos somos en total, contando hembras, ancianos y jóvenes – preguntó el Rey.
– Seremos alrededor de ochocientos, pero sería llevarlos a la misma muerte.
El Rey Fogos estaba en la encrucijada más grande de su vida. Sabía que resistir tan feroz Batalla contra una división de mas de cuatro mil monstruos, sería a aniquilación de su pueblo.
– Hay que huir a Veronia y hacer fuerza con el Rey Volques – dijo el Capitán Camus.
– A cuanto tiempo están las fuerzas de Mobir para llegar al Castillo –preguntó Fogos.
– Están a siete horas aproximadamente –respondió el Capitán.
– Entonces que mi pueblo prepare la retirada a Veronia, en una hora mas partiremos, espero que esto de la llegada del Príncipe no sea solo una ilusión.
Mientras tanto Cristóbal preguntaba mas detalles a Lohejtell.
– Dime Lohejtell, la Princesa vive.
– Si Príncipe y justamente se encuentra en Veronia, lugar donde nos dirigimos ahora.
– Que Rey se encuentra allí.
En Veronia se encuentra el Rey Volques, un gran Líder, muy sabio y bondadoso. Su
misión ha sido mantener las tierras de “Eur” de tu mundo en armonía, ya que hace mucho tiempo estuvo fuertemente envenenada por Mobir. Estas tierras se enfrentaron en dos grandes Guerras donde murieron mas de cincuenta millones de humanos.
– Quizás te refieres a Europa – dijo Cristóbal.
Sabía que me faltaba una parte. Bueno lo importante es que Volques con mucho esfuerzo pudo convencer a los líderes de terminar con este sufrimiento innecesario y encontrar la paz para sus pueblos. Uno de los mayores costos que sigue expandiéndose es la destrucción del medio ambiente.
Fue así como al galope, Cristóbal, Beroom y Lohejtell fueron acercándose al Castillo de Veronia.
– Ya estamos llegando querido Príncipe –dijo Lohejtell.
– Deprisa Beroom – exclamó Cristóbal – siento que este Castillo me llama, es como que de pronto tengo ciertas imagines o recuerdos medios borrosos que no logro contener en mi mente por mucho tiempo.
Un viento liviano y dulce casi mágico empezó a acariciar a cada habitante de Veronia. De pronto los rostros empezaron a esbozar felicidad y esperanza. Todos comenzaron a correr a las torres más altas para presenciar la entrada de su salvador. Duendes,
sátiros y bestias corrieron abandonando todos sus quehaceres para recibir a su tan esperado Príncipe.
Mientras Cristóbal se iba acercando rápidamente al galope, se notaba como de pronto las hojas de los arboles se hicieron más verdes, el río aumentaba su caudal y un grupo de caballos que se encontraban en un trote rítmico sobre esas piedras que formaban un camino hacia el Castillo, relinchaban anunciando la llegada del Mesías.
– ¡Hurra!, ha llegado nuestro salvador ¡hurra! – Fueron los gritos de bienvenida de los habitantes de Veronia.
Al detenerse frente a la puerta principal, Lohejtell ya estaba convencido que si era el Príncipe realmente, aún cundo había algo que no lograba comprender, que eran las palabras de su amigo Drenier, el cual aseguraba que ese humano no era el elegido.
– Bueno querido Príncipe, a llegado la hora que desmonte a Beroom, ya que veo a los Guardias del Castillo alineándose para aparentemente rendirle honores a usted. – Fue el consejo de Lohejtell.
Así como lo pensara Lohejtell, los Guardias del Castillo tomaron sus armas y rápidamente tomaron su puesto a la orden de su comandante para rendir honores al Príncipe. Esta Guardia Real estaba
conformada por nueve Minotauros que forman parte del Batallón de Lanceros de Veronia.
Cristóbal se detuvo frente a este empedrado acceso y como que de pronto ya sabía lo que iba a suceder. Era como un vago recuerdo en alguna vida pasada que le hacía enfrentar este encuentro con mas naturalidad que nerviosismo.
¡Honores al Príncipe Cristóbal, vista a la derecha atención presenten ¡Ar!. – Fue la voz de mando de este comandante de escuadra que se escuchó enérgicamente.
Cristóbal caminó con mucha tranquilidad frente a esta escuadra de soldados conociendo inexplicablemente todo este procedimiento.
Todos los habitantes de Veronia observaban con mucho silencio como su Príncipe se daba la media vuelta y procedía al saludo de reglamento.
¡Guardia!, ¡Buenos días!. – Fue el grito enérgico de Cristóbal.
¡ Buenos días señor Príncipe! – Respondieron como un relámpago los soldados.
En ese momento todos los habitantes gritaron de felicidad y alegría al ver como por fin había vuelto su Príncipe. Los tambores y flautines comenzaron a tocar sus melodías y muchos comenzaron a bailar de felicidad.
Cristóbal miraba anonadado a su amigo al ver como su carita esbozaba cierta felicidad, pero con algo de preocupación.
– ¿Cómo sabía Cristóbal que tenía que saludar? – Preguntó Beroom a Lohejtell.
– Por que estamos frente al verdadero Príncipe amigo Beroom. Esto es algo increíble que algún día le contarás a tus nietos.
A unos cincuenta metros de allí, se encontraba el Rey Volques situado en los peldaños de mármol de la entrada al Castillo, observando con cierto sigilo todo lo que estaba ocurriendo.
El Rey Volques vestía su típica bata gris perla y ciertos imperceptibles bordados en forma de estrellas. Su gran barba blanca iba de la mano con su gran carácter. Conocido por muchos como Rey bondadoso pero solitario a la vez.
– No se parece en nada físicamente comentaba un Druida científico al oído del Rey.
– Tienes razón – Respondió el Rey – Pero fuera este humano el Príncipe o no, tenemos que recibirlo como todo el pueblo espera. Observa a todos los habitantes como celebran seguros de saber que han recibido a su salvador. Piensa que esta quizás sería la única manera de reclutar y motivar a todos para enfrentar a Mobir.
– Querido Príncipe, ha llegado finalmente de tan largo viaje – Dijo en tono de bienvenida a Cristóbal.
– ¿Quién es éste? – Murmuró Cristóbal a Lohejtell.
– Es el Rey Volques que ha venido a recibirlo.
Fue en ese instante que el Rey abrasó a Cristóbal y susurro en sus oídos.
– Mantén contento a mi pueblo y riquezas te daré falso mecías.
Cristóbal quedó helado y mudo sin entender ese comentario del Rey.
– Conduzcan al Príncipe a su aposento Real – Fue la orden que dio el Rey a los guardias, mientras todos seguían gritando de alegría.
– Momento Rey – Dijo Cristóbal. – Junto con agradecer su hospitalidad, le pido no me separe de mis asesores personales Lohejtell y Beroom.
– Que así sea – Dijo el Rey.
Fue de esa manera como nuestros amigos fueron llevados y acomodados en la Habitación Real del Castillo.
Lejos de allí, el Rey Fogos iniciaba su marcha con todo su pueblo desde Daliov a Veronia.
Los vientos helados y oscuros hacían temblar a cada habitante de Daliov. Era como una sombra tenebrosa que rasgaba los cuerpos
de todos. Las miradas de miedo y preocupación motivaban a huir mas rápidamente de ese lugar.
– Todo esta listo Rey – Dijo el Capitán Camus.- Avanzaremos en dos columnas de marcha cargando solo unos cuantos víveres para las veintisiete horas de marcha. Le recuerdo Rey, que según lo planificado, quedarán dos secciones de Elfos arqueros y una sección de Minotauros lanceros, con el objeto de retener el avance y ganar mas tiempo en la huida.
– Si lo sé – Respondió el Rey con tono de amargura y preocupación. – Esta es la orden más difícil que me ha tocado dar en toda mi vida.
El Rey Fogos galopó en su corcel negro hasta donde se encontraban sus valientes soldados apostados en sus puestos con la difícil, pero necesaria misión de resistir el máximo de tiempo el ataque y avance de la tropas de Mobir. Profundamente preocupado, observó la disposición de las tropas que tenía.
– En pocas horas mas enfrentaremos las oscuras fuerzas de Mobir – Grito el Rey a sus valientes combatientes. – Mientras sus familias y amigos huyen hacia Veronia, lugar donde puede haber una esperanza para ellos. De nosotros depende que puedan alcanzar su destino y salvar sus vidas. Un soldado de Daliov no se rinde ¡nunca!. El corazón de
Naturella está en cada uno de los habitantes de Naverdell y será su luz la que nos guíe cuando seamos luciérnagas en su Castillo. Y cuando estemos en el fragor del combate recuerden nuestro glorioso lema. “A luchar con honor y a morir con gloria.”.
¡Hurra!, ¡hurra!, ¡hurra!, Fue el grito de honor de sus soldados que selló y solemnizo el pacto con su Rey.
– Capitán Camus – Llamó el Rey.
– Ordene su Alteza.
– Usted llevará a mi pueblo y los guiará a Veronia sanos y a salvo.
– Pero su Alteza, Usted debe ir con nosotros.
– ¡Silencio! – Exclamó el Rey – Usted solo cumpla la orden.
La mirada de tristeza del Capitán fue notoria, ya que sabía que la decisión de su Rey era irrevocable y que era además la muerte segura para él y sus soldados.
– Quiero que entregue esta carta al Rey Volques en sus manos, pero quiero también que me cumplas con entregar este pergamino solo si el humano del cual se habla tanto, fuera el verdadero Príncipe. Si no fuera él, lo deberás guardar con tu vida y esperar hasta que llegue nuestro verdadero salvador.
FIN PRIMERA PARTE………………

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: