JMG


Poesías de éste autor

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Habla el insatisfecho:

Supe que existía y de inmediato perdí interés.
Cambió con cada vistazo, y la recuerdo bien: sigue siendo la misma.
Vistosa y sombría, bella y gentil, la clara confusión donde moran las siestas: sueño,  bostezo y luz.
Habiéndose ido en vano, no es otra cosa que la vaga luna blanca.
Sí, la recuerdo bien: La inquietud de no tenerte, noche, día y aurora, me resulta cruel.
Dibujo tu nombre en letras, y me inquietan cada vez.
Bella, sombría y gentil: A veces lo que creemos conocer  ni siquiera existe.

Poema del No-Libro del autor JMG   jmg_113@hotmail.com

Noche

Anochece y hace buen tiempo. Estupendo.
Me complazco plácido en el cielo llovido.
Tengo donde dirigirme, lo que significa que la escena actual es estéril.
Tengo convicción, que por otra parte, quiere decir que no tengo nada a la vista.
Plenitud rítmica: pronuncio voz apagada, extinguida y terminante, y a fe mía, disimula crueldad (dirán tristeza).
El cielo llovido (me apaga, extingue y fulmina) me apunta: fiera, desafiado, baldosa suelta, linaje oscuro, intenso y devoto. Todo esto quiere decir: qué gloria y qué pena, qué mísera ironía.
Pertenezco, a fe mía, a una espantosa señal endiablada, que me consume incipiente, incumple promesas y enluta.
La fútil existencia prestada languidece, y es bien sabido, que anochece y hace buen tiempo.

Poema del No-Libro del autor JMG   jmg_113@hotmail.com

La noche avanza, puntual.
Cuarenta y ocho horas después, sale el sol.
Sol poniente, prejuicio de una tarde mística.
Crepúsculo con música.
Deseo, cansancio.
Los sentidos se alzan, se inclinan, se encierran en sí.
Sueño de una mujer que se angustia.
Efecto nocturno, canción de otoño.
Nueva aurora boreal.
Dicho es todo, tutela invisible:
Todo es ficción al reexaminarse.
Los pasos al contacto, perpetuos desde el reflejo.
O del ayer.
Fin intranquilo, en abril de mi infancia.
Ensueños claros como claveles, fábulas de fuentes que no entienden de dolor.
Música y tristeza, dos sediciones. Sólo hasta ahí puedo llegar.
Infieles pechos dormidos, de pronto, los pasos.
La súplica. Imagen impecable.
Se desliza la memoria, de noche.
De lejos, con ternura.
Voluptuosa llora.
Enlutada sin tregua, detrás de un amor infantil.
Ya es tarde para primicias.
Se enciende, luego se aleja.
Sus ojos le hablan a la luna de luto.
Esto, escrito en pasado.
Mi orgullo rústico, errante, incomprendido.
Red del día, indócil.
Más brillante que libre, sostuvo:
La vaguedad es clave para la precisión. El olvido es una creencia, que ignoro.
Pienso en la verdad y otras mentiras. Ya nada merece el recuerdo (quiero decir,antes sí).
La noche avanza conforme. No por nada se irá en silencio.
Bronce y sueño. Resignación, desencuentro. Cansancio, sueño
Correspondiente.
Perdida en su actitud bastante vista. Descontenta, temerosa, deleite.
A una mujer le angustian mis poemas.

Poema del No-Libro del autor JMG   jmg_113@hotmail.com

Ninguna muerte entre las manos, ningún instante en las tres y diez. Ningún espejo descubría la inutilidad de su propia imagen.
Podrido de estrofas, requiero versos.

Triunfo iluso sobre la tristeza.

Las hojas que llevo, siempre en mi bolsillo, no habrán de ser leídas. Siempre atadas.

Conozco de nombre las calles. Los árboles escuchan mi secreto.
Posible llamado a las alturas, por rendirse.
A mi primera pregunta dijo que sí. Dejó de mantenerse desconocida.
Lo único que le quedaba era belleza.

Quiero.
Notas que olvido y releo. Que tacho y paso en limpio. Que guardo y regalo. Poemas que quemo. Secretos, confesiones, quejas. Insinúo

Llevaba encima poemas.
Alba que no será. Flor enjaulada lenta. Voz derramada en llanto.
Te extraño, lo confieso. Entre duerme y vestirse, se mira como un regalo.
Sospecho incluso por las dudas. Agosto conmigo.
Sin tiempo, desata los espacios. Pone orden al descanso, interrumpe los miedos. Atenta contra mi soledad, la amenaza. Duelen los juegos cuando terminan.
Ternura ajena a mi presencia.
Hablando de ti, me confundo.

Se llevaba puesto el océano. Rechazaba los retornos, los ecos y lo eterno. Se prendía de las horas, para después perderlas. Levantaba un monumento a la vida, sufriendo. Su mirada viajera no se detenía. Aún vuela por la luna, sin saber la hora.

Esquina en forma de cruz.
En la puerta de su sonrisa. Doy un paso. Sin esperanzas de convencerme.

Mi enemigo ese lugar
Tan extraño y común
Llevaba encima una enseñanza desconocida.

Viene la noche, dormida. Con los ojos cerrados. En ellos nadan un río sin cauce.
Viste ramas romance, silencios muere de frío. Por no llevar un paraguas
equivoca un llanto genuino. Colgando un suspiro, mi adiós.

Acaso una sonrisa sea todo lo que espera el poeta
Que encuentra irónica la gramática, lo profundo

Puente universal a un abismo ancho gentil

Acaso una sonrisa es todo lo que espera el poeta

Poema del No-Libro del autor JMG   jmg_113@hotmail.com

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